Reportaje | La tienda Eva celebra sus cincuenta años al lado de sus clientes

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Trabajo, suerte y buen trato al cliente. Estos tres factores han hecho que la tienda Eva haya llegado al cuarto de siglo. Un día en el que quisieron agradecer a “los clientes de toda la vida” su confianza. Decoraron el escaparate y colocaron unos pinchos para la gente que entre y “podamos agasajarlo de algún modo”.


La tienda, situada en la calle del Alcalde Liaño Flores, “se fundó recién construido el edificio”, comenta la actual dueña, Teresa. Tras más de 15 años al frente, cogió las riendas del negocio de su padre que “empezó siendo una mercería” y se fue adaptando a las necesidades del mercado.


Hace 15 años que tomó el relevo de sus padres, pero Teresa lleva toda una vida ayudando en el comercio. Es difícil mantener a flote una tienda, tras tantos años de cambios en la sociedad. El éxito, además de una cuestión de suerte, como dice su dueña, tiene que ver, también, con “trabajar e intentar atender a los clientes con todo el cariño del mundo”.


Recuerda con nostalgia los comercios vecinos que fueron echando el cierre, pero asegura que otro tipo de establecimiento se ha abierto camino en el barrio.  Como el propio dicho de “adaptarse o morir”, “el negocio lo que tiene es que adaptarse a las nuevas formas de compra, a lo que demanda el cliente, para sobrevivir”, asegura.
Adaptada a los tiempos


Actualmente, es una tienda que tiene “mucha ropa de vestir y de fiesta”. A lo que se añade otro factor clave y muy enriquecedor para la economía gallega, “tenemos muchas marcas gallegas y aunque tengamos firmas españolas y alguna de fuera, intentamos defender el producto de aquí”. En la tienda Eva tienen un buen gusto por el trato con el cliente, “un producto mimado y si puede estar hecho aquí, mejor”.


Teresa no deja de mentar a sus progenitores, “un gran ejemplo” para que ella cogiera las riendas del negocio con tanta convicción. La tienda para ella es un lugar donde nació, creció y le guarda un especial cariño, donde pasó parte de su vida. “Me satisface estar en el comercio, me gusta el público y, en general, me gusta este mundo”, añade.
Con respecto al futuro, tiene claro que no son tiempos fáciles para las tiendas de barrio. Sin embargo, la dueña lo ve siempre con un toque positivo y con la vista siempre puesta en los clientes, “adaptándose a las circunstancias y trabajando con cariño, se consiguen las cosas”.

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