Los cañones del Sánchez Aguilera se instalarán en otros lugares del concello

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El 15 de mayo de 1957 llegaban a Ferrol 15 piezas del cañón antiaéreo alemán Flak-18 (usado por la Legión Cóndor en la Guerra Civil Española). En los 80 dos de ellas se instalaron en el exterior del Sánchez Aguilera con fines ornamentales (y formó parte de muchas fotografías “de mili” de los jóvenes que cumplían el servicio militar en la ciudad). Cuando se disolvió el Regimiento de Artillería uno de estos cañones se lo quedó A Coruña y se instaló en el monte de San Pedro. El otro lo recepcionó el Concello de Ferrol en 2003.
También se conserva en el exterior del antiguo acuartelamiento un cañón proyectado por los capitantes de artillería Munaiz y Argüelles, así como otro de 90/50 y dos datados en el siglo XVIII se ubican en la entrada del Hogar del Soldado. El Concello custodia también un radar, una pila bautismal perteneciente al castillo de San Felipe y un cuadro de Santa Bárbara pintado por Palau.
La concejalía de Patrimonio Histórico, de reciente creación y dirigida por la socialista Rosa Méndez, tiene previsto colocar parte de este material en otros lugares del Concello para darles mayor visibilidad y evitar que continúen deteriorándose e incluso que se puedan robar. “Todas as pezas están controladas, aínda que primeiro tivemos que limpar todo para saber onde estaban porque as cubrían as silvas”, explica Méndez. 
La concejala ha tenido ya contacto verbal con Defensa para devolver parte del material que se guarda. Se trataría del de menor tamaño y se entregaría con el fin de que pase a formar parte de un museo militar en el que se puedan contextualizar mejor las piezas. Las grandes se quedarán en la ciudad y se les buscará una ubicación distinta a la del Sánchez Aguilera.
“Os canóns quedan aquí porque forman parte do patrimonio da cidade”, apunta, “pero váiselles buscar outro sitio e poderiamos restauralos”. Devolver alguno a su sitio original en una batería de costa está entre los planes de Méndez, así como colocarlas en lugares visibles.
La pila bautismal de San Felipe está en el castillo y otros elementos como el cuadro de Palau forman parte del patrimonio guardado en el Torrente Ballester, que también está pendiente de una restauración para poder darlo a conocer a los vecinos como parte de la historia de la ciudad antes de que desaparezca.

Los cañones del Sánchez Aguilera se instalarán en otros lugares del concello