La cooperativa naronesa Campo Galego desaparece por inactividad

El pimiento de O Couto es Indicación Xeográfica Protexida desde el año 2009
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En su mejor época, desde finales de los años 90 hasta una década después, llegó a producir más de 50.000 bolsas de 400 gramos de pimiento de O Couto, pero desde el pasado mes de marzo es historia. La cooperativa do Campo Galego, fundada en el año 2010 a partir de la antigua sección de Horta de la histórica –e independiente de aquella– Cooperativa de Santa María do Val, concluyó en las últimas semanas su proceso de disolución, una decisión tomada por unanimidad de sus socios en marzo de 2017 por su “inactividade”. Con este último trámite se pone fin a casi una década de trayectoria de la entidad con esta fórmula jurídica, aunque en realidad es heredera de la sección de Horta de la Cooperativa do Val. Este departamento se había creado en el año 1995 para aglutinar a los agricultores de productos del campo –pimiento, tomate y lechuga, principalmente– de la zona y en 2010 se transformó en una cooperativa agraria independiente de su antigua matriz. Todo parecía indicar que el proyecto funcionaría, pues apenas un año antes, su producto estrella, el pimiento de O Couto, había conseguido el distintivo de Indicación Xeográfica Protexida. Pero no fue así. Su último presidente, Juan Fraga, recuerda que detrás del cierre –que en la práctica se hizo efectivo a finales de 2016, pero los contratiempos en su tramitación alargaron hasta ahora su disolución definitiva– se encuentra “sobre todo a falta de rendibilidade”.

“Nas empresas hai uns gastos fixos e produtores quedabamos moi pouquiños, sete ou oito, mais algunha persoa que colaboraba, e a situación nesas condicións era insostible”, explica Fraga, quien subraya que antes de constituirse en cooperativa agraria llegó a aglutinar hasta 40 productores. Con todo, añade, “se non tes mercadoría e non hai produción, pouco podes facer”.

Pimiento de O Couto, tomate negro de Santiago, lechuga y, también, repollo y nabiza, eran, los productos más importantes de la cooperativa agraria, que, señala Juan Fraga, “funcionaba igual que cando era a sección de Horta da Cooperativa do Val, só que cun CIF distinto”.

Mismos precios

Menos rentabilidad y costes de producción y distribución en aumento están detrás del fin de Campo Galego. A eso hay que añadir, explica Fraga, el hecho de que “os prezos están igual que hai 20 ou 25 anos, ademais de que se lle vendes ás plataformas e o rápel estaba daquela no 8%, agora xa era o 14%. Sobe todo, agás o prezo de venda”.

No obstante, Fraga insiste en que la producción agraria no ha desaparecido de O Val. “Seguimos traballando igual”, subraya, “pero por libre. Tamén hai algún que está noutras cooperativas”.

A pesar de este epílogo, el último presidente de la cooperativa agraria Campo Galego no cree que la puerta se haya cerrado para siempre. “Nunca se sabe”, apunta, “son ciclos e as cousas cambian. Non sei se se poderá retomar noutro momento, pero, polo que teño vivido nestes anos, cando hai choio nas compañías do naval, ninguén se mete ao campo; pero cando non o hai, a xente volve”. l

La cooperativa naronesa Campo Galego desaparece por inactividad