Sin indicios de desescalada política en el día del regreso parcial al trabajo

José Luis Ábalos | aec
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La petición de desescalada política del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no halló respuesta afirmativa de ningún partido en el día en el que la polémica giró en torno a las medidas de protección de los trabajadores que regresaron a sus puestos de trabajo.

La cantidad de mascarillas, la localización de los puntos de entrega y el horario alimentaron la controversia entre, por ejemplo, la Comunidad de Madrid y el Gobierno, o entre el Govern de Quim Torra y el Ejecutivo de Sánchez.

El consejero madrileño de Transportes, Ángel Garrido, de Cs, criticó que las 1,4 millones de mascarillas que el Gobierno preveía repartir entre ayer y hoy se den en 51 de las 240 estaciones de Metro que hay en la Comunidad.

 

Una coincidencia polémica

En Barcelona el motivo de la disputa fue inesperado. A Cataluña llegaron 1.714.000 millones de mascarillas, y como esas primeras cuatro cifras coinciden con el año del fin de la Guerra de Sucesión, algunos consejeros como el de Interior, Miquel Buch, ha asegurado, a modo de advertencia: “Con la historia de los catalanes no se juega”.

De fondo, los opuestos puntos de vista sobre el levantamiento de la llamada “hibernación” económica que decidió el presidente, Pedro Sánchez, antes de Semana Santa.

Administraciones como la catalana manifestaron sus reticencias al levantamiento por el riesgo de que desemboque en un repunte de contagios. También protestaron otros gobiernos autonómicos y partidos políticos.

A ellos replicó el ministros de Transporte, José Luis Ábalos, al declarar que el dispositivo ha ido “muy bien”. “Lamento decepcionar”, aseguró en contestación a las autoridades que pusieron en duda la capacidad del Gobierno.

La desescalada política a la que apeló Sánchez este domingo no se apreció a tenor de la respuestas de los principales líderes de la oposición.

El del PP, Pablo Casado, reconoció que atenderá la llamada del presidente e incluso mostró su disposición a reunirse con él para moldear el Gran Acuerdo por la Reconstrucción Nacional, la

versión de los Pactos de la Moncloa de 1977 que persigue ahora Sánchez. Pero como no recibió llamada de ninguna clase, Casado ha cuestionado que el presidente sea “sincero”.

Tampoco tuvo noticias del presidente la líder de Cs, Inés Arrimadas, por lo que ha insistido en la necesidad de que las partes hablen cuanto antes. La sucesora de Albert Rivera al frente de la formación liberal es partidaria de esos nuevos pactos, pero siempre y cuando no sirvan para tapar los errores de gestión de la crisis del coronavirus o para “imponer ideologías trasnochadas”.

Esta alusión a Pablo Iglesias y a Unidas Podemos, socio del PSOE en el Gobierno, la empleó Vox en un sentido parecido.

Según ha indicado el portavoz de su Comité de Acción Política, Jorge Buxadé, el partido podría sumarse a un acuerdo nacional si Iglesias y otras formaciones nacionalistas quedan fuera.

Más receptivo a los pactos se mostró ese día el PNV por medio de su portavoz, Aitor Esteban, aunque los condicionó a que buscaran la implicación de los gobiernos de las autonomías. Sin embargo, el portavoz de los nacionalistas vascos reveló en RNE que no le consta “absolutamente nada” sobre el tema.

Sin indicios de desescalada política en el día del regreso parcial al trabajo