La afluencia a los cementerios en la víspera de Difuntos fue escasa en toda la comarca ferrolana

Día de Difuntos
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El viernes por la mañana, las visitas al cementerio de Catabois entraban dentro de lo habitual en los días previos a Difuntos, con el dispositivo especial ya en marcha y con las medidas anti-Covid especificadas en un bando municipal desde el martes. Las floristerías trabajaban con normalidad en la mejor época del año, después de haber pasado celebraciones como el Día del Padre, la Semana Santa o el Día de la Madre con la actividad económica prácticamente paralizada. El anuncio, al mediodía, del cierre perimetral de la ría de Ferrol cambió el panorama en seco y, desde ese momento, y en medio de cierta confusión sobre qué estaba permitido y qué no, el tráfico al camposanto se redujo y el fin de semana pasó sin pena ni gloria, hasta el punto de que el operativo de tráfico fue innecesario.

El cementerio de Catabois estaba desierto en la mañana de ayer y lo mismo sucedía en distintos puntos de la comarca, confinados o no, en los que los aparcamientos adicionales y los dispositivos excepcionales para regular la afluencia y vigilar el cumplimiento de las normas sobraron. Como mucho, hubo quien se trasladó a pie en el caso de los camposantos situados en las proximidades.

La inusual estampa supone un golpe económico para un sector que había invertido en producto que no tuvo salida. l

La afluencia a los cementerios en la víspera de Difuntos fue escasa en toda la comarca ferrolana