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“Por paradójico que parezca, es clave que la poesía salga de los libros"

Diario de Ferrol-2015-04-28-012-fbd2222c

Uno de los descubrimientos mutuos de la pasada edición de la Semana de Poesía Salvaxe fue la del malacitano Paco Doblas, torrente verbal y escénico que une lo social y lo lírico en su quinto libro, “Cambio de rasante”, que presenta hoy a las 18.00 horas en la galería Sargadelos acompañado de Guillermo Ferrández y Karlotti.     

Acaba de participar en la Semana da Poesía Salvaxe. ¿Cómo valora esta iniciativa?
Ha sido una sorpresa muy grata. Este encuentro tiene mucho valor, y más sabiendo que carece de apoyo institucional, y es un ejemplo de que en este tiempo es necesaria la voz de la poesía, que nos pone a salvo de la prosa y de la prisa. He visto mucha gente joven aquí en Ferrol, y bares, pubs y locales para escuchar. A la gente le cuesta leer poesía, pero al igual que en Málaga cuando la palabra se convierte en algo escénico, y ya no digamos teatralizada y con música, la gente disfruta mucho.

¿Cómo concibe sus recitales?
Como una obra de teatro de dos minutos. Por paradójico que parezca, es importante que la poesía salga de los libros y se aproxime a la gente como aquí, por las calles y mercados. Cuando sucede así se produce una simbiosis y una magia.

La suya suele ser una poesía muy social, pero en “Cambio de rasante” ha abierto su paleta a temas como el amor.
Es verdad, pero tanto el amor como el desamor también son temas sociales. Si nuestra opulenta sociedad tiene cubiertas sus necesidades básicas, lo principal es el desamor y la soledad. Tenemos estadísticas de suicidios por desahucios pero no hay por soledad. Un tema personal de ruptura sentimental me llevó a reflexionar sobre este asunto. Y compartirlo con los demás, porque el arte tiene que conectar con los otros, proyectarse a los demás porque todo el mundo siente de forma parecida.

Su conciencia social, permítame que insista, tiene raíces cristianas, ¿no?
Sí, fue siendo un chaval en la parroquia de Miraflores de los Ángeles, en Málaga. Con misas en las que sonaba la Internacional y hacíamos excursiones  de catequesis recitando poemas de Che Guevara. Hoy ya no creo como antes, en cualquier caso soy agnóstico, me muevo más en el fértil territorio de la duda, aunque en cualquier caso alejado de una  casta eclesial que ha secuestrado un mensaje humanista y revolucionario como el de Cristo. Desde aquellos tiempos atravesé experiencias con los más necesitados, objeción de conciencia e insumisión, viajes a América Latina, y una serie de experiencias que me zarandean el alma y me llevan a escribir.

Por cierto, usted dirige talleres  de escritura creativa. ¿Qué ofrece a sus alumnos y que buscan ellos?
Hay que erradicar la idea de que el arte es patrimonio de una elite: todo el mundo tiene una dimensión artística, otra cosa es que quiera publicar y sea mejor o peor, como en el deporte. Pero resulta gratificante encontrar tu propia voz. Hay una rama terapéutica en la que trabajo que es la arteterapia, de mucha fortuna en los países nórdicos pero que aquí no está muy desarrollada, una forma de crecimiento personal que está cada vez más en auge, una forma de autoconocimiento. Por cierto, para quien quiera saber más de esto, y leer mi trabajo, puede asomarse a www.alterarteesposible.com.

¿Cómo resumiría lo que para usted es ese ejercicio de escritura?
Echando mano de una frase de Adolfo Bioy Casares: escribir es agregar un cuarto a la casa de la vida.

“Por paradójico que parezca, es clave que la poesía salga de los libros"

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