EH Bildu acude por primera vez a un homenaje a Miguel Ángel Blanco

Un momento del acto en memoria de edil
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La localidad vizcaína de Ermua volvió ayer a homenajear al concejal del PP asesinado por ETA hace 19 años, Miguel Ángel Blanco, en un acto al que asistieron, por vez primera, representantes de EH Bildu, y que sirvió para recordar también a otro vecino de la localidad víctima de la banda terrorista en 1980, el peluquero Sotero Mazo.

Ante políticos y cargos intitucionales de diferente signo, el alcalde del municipio, Carlos Totorika, exigió a ETA que “se disuelva y pida perdón” por un pasado que produjo “un enorme daño a las víctimas, a la libertad y a la pluralidad”.

El acto, organizado por el Ayuntamiento de Ermua y desarrollado ante la escultura a las víctimas del terrorismo, contó con la presencia de representantes de todos los grupos municipales, incluidos dos concejales de EH Bildu.

Entre los congregados, también figuraban Mikel Paredes, hermano de Juan Paredes Manot “Txiki”, asesinado por un pelotón de fusilamiento el 27 de septiembre de 1975, y Andoitz Korta, hijo de Joxe Mari Korta, presidente de Adegi asesinado por ETA. Sin embargo, no acudieron familiares de Miguel Ángel Blanco, que el martes sí se sumaron al acto de recuerdo tributado por el PP vasco.

En su intervención, el alcalde de Ermua, el socialista Carlos Totorika, regidor de la localidad también durante el secuestro y asesinato del concejal del municipio Miguel Ángel Blanco, recordó a ambas víctimas de ETA y se refirió a sus asesinatos, cometidos “con una crueldad desconcertante para las personas sencillas”. “Asesinaron a un concejal de pueblo, a un peluquero y, en ambos casos, pretendieron imponer una visión, a través del miedo, del terror, de una patria etnicista, en la que no cabía la pluralidad de orígenes ni de pertenencias ni de visiones políticas, donde solo cabían ellos”, manifestó.

 

“ESTADO PARALELO”

Totorika apuntó que ambas víctimas “forman parte de los asesinatos de ETA, de lo que hubo durante más de 40 años” y que supuso “un estado paralelo” en el que “quienes no eran nacionalistas” sufrían “denuncias con carteles amenazadores, dianas en las paredes en las que ponía nuestros nombres”. “Cuando no se nos quemaba el coche, la casa o se asesinaba”, añadió.

El alcalde advirtió de que ese “estado paralelo” no solo estaba integrado por ETA, sino también por HB “y una serie de colectivos” que “controlaron” a quienes “disentían en cualquier ámbito” y causaron, durante cuatro décadas, “miedo, parálisis y frustración brutales en la sociedad”.

Según indicó, el “hartazgo por la injusticia de la violencia” y la “asfixia por la falta de libertad” transformaron en julio de 1997, con el asesinato del concejal del PP, “el silencio y la parálisis” en “movilización y gritos en favor de la libertad”. Desde entonces, a su juicio, la violencia “se convirtió en un lastre para los totalitarios”. n

EH Bildu acude por primera vez a un homenaje a Miguel Ángel Blanco