La estación de Prioriño conseguirá depurar el 96% de las aguas contaminadas

Edar - A Cabana
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El viaje de las aguas residuales que se generan en Ferrol será desde el mes de agosto muy diferente al recorrido hacia la ría que hacen actualmente.
La estación de bombeo de A Cabana y posteriormente la depuradora de Prioriño serán paradas obligadas en el camino que devolverá las aguas a la ría, eso sí, depuradas y tras haberse librado de residuos de todo tipo, que son tratados y reutilizados en ese proceso.
Cuando la estación esté a pleno rendimiento, un 96% de las aguas contaminadas estarán limpias, es decir, de los 25 millones de metros cúbicos al año que ahora se vierten a la ría sin control alguno, solo quedarán 700.000 metros cúbicos de otras procedencias, como la lluvia.
Todo el proceso que seguirán las aguas fue explicado ayer en una visita realizada por el alcalde, José Manuel Rey, y otros miembros del equipo de gobierno con responsables de Emafesa, la empresa que se encarga de la gestión.
El director de explotación de Emafesa, Ildefonso Domínguez, actuó de cicerone, comenzando el recorrido por la estación de bombeo de A Cabana, a donde llega el agua a través de los colectores generales. Una cámara seca y una húmeda conforman básicamente las instalaciones, donde ocho bombas de 680 kilovatios cada una reciben más de 800 litros por segundo.
Las aguas que se bombean en A Cabana todavía no son depuradas en esta primera estación, donde únicamente, a través de unas cucharas bivalvas, se recogen los depósitos más gruesos. El agua pasa a unos trituradores y después a través de las tuberías de impulsión –siete kilómetros de recorrido– suben hasta Prioriño, donde la EDAR –Estación Depuradora de Aguas Residuales– se encarga de su tratamiento.
La estación de bombeo dispone de una sala de control para manejar los equipos y cuadros eléctricos y autómatas que gestionan el funcionamiento de las bombas. Un filtro de carbono activo se encarga de la desodorización de las cámaras, de modo que el aire que se emite fuera de estas instalaciones sea limpio e inodoro.
Domínguez explicó que las dimensiones del bombeo convierten estas instalaciones en unas de las principales existentes en Europa.

tratamiento
Una vez que el agua ha viajado siete kilómetros  para llegar a Prioriño, esta se somete a procedimientos físicos y biológicos hasta devolver al mar agua descontaminada.
La EDAR se compone de varios edificios donde se van sucediendo los tratamientos. El primero consiste en la eliminación a través de rejas de desbaste de finos de elementos que pueda arrastrar el agua como filtros de cigarrillo, textiles, etc. Posteriormente, se procede al desengrasado, en un proceso en el que las arenas van al fondo y los emulsionados a la superficie.
Los fangos que se eliminan del agua se tratan a través de una digestión anaerobia. Así, a una temperatura de 35 grados las bacterias degradan la materia orgánica y la convierten en gas metano, que es reutilizado nuevamente para calentar las instalaciones.
Los fangos, por su parte, son deshidratados para que puedan ser transportables y depositados como residuos para tratar.
Una vez liberadas de contaminantes, las aguas son expulsadas nuevamente a la ría, tras recorrer su camino por el emisario submarino.
El director gerente de Emafesa, Alejandro Pisa, destacó la eliminación casi al 100% de las aguas residuales y el ahorro en consumo eléctrico de la EDAR –los gastos de la estación de bombeo son en un 95% de electricidad– al aprovechar el biogás generado en la propia planta.

La estación de Prioriño conseguirá depurar el 96% de las aguas contaminadas