Miles de personas celebrarán la beatificación del cura argentino Brochero

El cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. EFE/Archivo
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Miles de personas acudirán mañana a la ceremonia de beatificación del sacerdote argentino José Gabriel Brochero, el "cura gaucho", en la región de Tralasierra, donde desarrolló su labor pastoral y obró el milagro que le atribuye el Vaticano y le abre las puertas de la santidad.

La Iglesia apura los detalles de la ceremonia, presidida por el enviado del papa Francisco, el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, que llegó hoy a Córdoba con una carta del Pontífice que hará pública durante la beatificación.

El terreno de diez hectáreas reservado para la ceremonia será el escenario de un rezo multitudinario del rosario y un desfile de jinetes que dará paso a la beatificación, ante un centenar de obispos y más de un millar de sacerdotes de todo el país.

Nacido en Santa Rosa, en 1840, José Gabriel del Rosario Brochero, desarrolló toda su actividad pastoral en las sierras de Córdoba hasta su muerte, en 1914, en Villa del Tránsito, hoy bautizada como Villa Cura Brochero.

Se ordenó sacerdote con 26 años y trabajó en la atención a los enfermos de cólera hasta que, en 1869, se hizo cargo del curato de la región de Traslasierra.

El milagro que le atribuye la Iglesia católica vino de la mano del pequeño Nicolás Flores, que estuvo a punto de morir en un accidente de tráfico y que, según el Vaticano, salvó su vida gracias a la intercesión de Brochero, a quien se encomendó su padre.

Tras el accidente, en el 2000, el pequeño "quedó en estado vegetativo, había perdido la mitad del hemisferio izquierdo, había perdido masa encefálica y masa ósea de su cráneo. Era contundente, no iba a hablar, no iba a ver y no iba a caminar", explicó hoy a Efe su madre, Sandra Violino.

"Hoy Nicolás está fantástico, es un niño prácticamente normal, sólo tiene una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo, pero camina, habla, va al colegio, juega, es feliz", continuó.

Nicolás, que mañana participará en la ceremonia, vive la situación "con mucha naturalidad y alegría", relató su madre.

"Él dice que Brochero es su amigo, que va a estar siempre a su lado", añadió Violino, satisfecha de que el caso de su hijo haya sido determinante para la beatificación del sacerdote: "Se ha hecho justicia, los tiempos de Dios no son los nuestros, pero ansiábamos como brocherianos que pudiera ser beatificado".

"Brochero transformó la villa interiormente, con una mirada para descubrir las riquezas de cada persona, esa mirada con la que Dios nos mira", afirmó, en declaraciones a Efe, el padre Jorge Frigerio, director del Centro de Estudios Brocherianos.

"A veces hay santos o beatos que son mas populares entre la gente y no tanto en la jerarquía eclesiástica y a veces al revés, pero Brochero es alguien que está muy en los sacerdotes y obispos y muy en la gente sencilla y le sienten como alguien que los acerca al Evangelio", agregó Frigerio.

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