Pescanova teme que la pérdida de su filial chilena le arrastre a la liquidación

Las ofertas presentadas por Pescanova vinculan la recapitalización al mantenimiento de la filial chilena efe
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En cuestión de días Pescanova podría perder todo su negocio en Chile, que aporta 200 millones de euros a la facturación y es, además, la mayor generadora de caja, representando aproximadamente el 30 por ciento del ebitda (resultado bruto operativo).

Según “El Economista”, distintas fuentes próximas a la compañía admiten que “la pérdida de este activo podría provocar un efecto dominó de consecuencias incalculables, arrastrando a todo el grupo incluso hasta su liquidación”. De hecho, todas las ofertas presentadas para hacerse con la multinacional gallega han vinculado la recapitalización al mantenimiento de la filial.

El pasado martes finalizó el plazo dado por el síndico que gestiona la quiebra de su filial chilena, Herman Chadwich, para que Pescanova inyectara 45 millones de euros.

El problema es que, como no ha llegado a tiempo, y de acuerdo con la ley del país sudamericano, la justicia ha iniciado ya el proceso de subasta, que afecta tanto a Pescachile, con derechos de pesca por cerca de 25.000 toneladas y nueve barcos, como a sus dos subsidiarias en el negocio de las piscifactorías: Acuinova, con 38 concesiones, y Nova Austral, con otras 28.

En los últimos meses, el presidente de Pescanova, Juan Manuel Urgoiti, ha viajado a Chile para reunirse con el síndico, logrando varios aplazamientos. Pero, una vez finalizado el último, resulta ya muy complicado que se vaya a paralizar la venta de la filial. Tanto Deloitte, el administrador concursal, como la banca acreedora reconocen que hay una gran preocupación.

“La recapitalización depende que se mantenga el negocio en Chile porque de lo contrario será prácticamente imposible reflotar la empresa”, explicaron fuentes financieras.

En este mismo sentido, y aunque no lo menciona de forma explícita, el auditor de la empresa, BDO, explica en su último informe que el cumplimiento del plan de viabilidad “está sujeto a la existencia de determinados riesgos inherentes a las actividades y geografías en las que el grupo desarrolla su actividad”, advirtiendo de que “en el caso de que no se alcanzase un acuerdo en esta fase de negociación se procedería a la apertura de la fase de liquidación de Pescanova”.

Pescanova remitió el martes a la CNMV su informe anual de cuentas, en el que admite que la deuda total alcanza los 4.218 millones de euros, el triple de lo que había comunicado el expresidente del grupo, Manuel Fernández de Sousa Faro. Con unas pérdidas el año pasado de 791 millones, el triple que un año antes, el grupo registra además un agujero patrimonial de 1.522 millones. Para evitar su liquidación necesita así entre 250 y 300 millones de forma urgente.

Pescanova teme que la pérdida de su filial chilena le arrastre a la liquidación