Las auxiliares de Navantia presionan a Sidero para que acepte los acuerdos

Manifestación Navantia,sale de la puerta principal
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Los trabajadores de la industria auxiliar protagonizaron ayer su primera jornada de protestas tras la decisión de la patronal Sidero de A Coruña de imponer nuevas condiciones para la incorporación del texto actualizado de los acuerdos de 2001 en el convenio provincial del metal. Pasadas las 10.15 horas, cerca de 2.000 empleados de las compañías externas salieron de las factorías de Ferrol y Fene, marchando por la avenida de Esteiro y la de As Pías, respectivamente, para encontrarse en mitad del puente y realizar allí otra asamblea. Era el primero de los dos parones de dos horas -uno por el turno de mañana y otro por el de la tarde- de una jornada que guarda muchas similitudes con las que precedieron a la huelga de más de 20 días que tuvo lugar en los astilleros de la ría en octubre del año pasado.
Vicente Vidal, secretario comarcal de la CIG industria, señaló al inicio de la protesta la importancia de esta movilización, pues “cada traballador é unha familia”, preguntándose cuántas de estas se verían afectadas por la decisión de la patronal provincial. “Non hai ningún outro subsector afectado polo Sidero de A Coruña como o sector naval, que inflúe tanto a unha comarca coma esta. O naval é vital para Ferrol, tanto para estes traballadores, coma para as súas familias, os empresarios, os tendeiros e tódolos de fora, que viven disto. Se os traballadores non teñen cartos os tendeiros de alí fora non van vender nada, polo que para nós é vital que se visualice na rúa cal é o impacto disto que estamos intentando meter no convenio de Sidero”, aseguró.
Una de las medidas que se está realizando desde la parte sindical consiste en la elaboración de un documento en el que se exige la incorporación del acuerdo “sin condiciones” que será firmado por los representantes ejecutivos de las empresas auxiliares; según avanzaron durante la mañana de ayer, por el momento 17 de las 28 compañías implicadas ya han rubricado el pliego. Víctor Ledo, responsable de la Federación de Industria de CCOO de Galicia, adelantó que “las que no firmaron están avisadas a firmar, y de aquí al 6 de noviembre –cuando se celebrará una nueva reunión con Sidero–, aguardamos que estén todas, porque de lo contrario van a tener problemas para trabajar aquí, si es que incluso les dejamos entrar”. Ledo, que tras la reunión con la patronal coruñesa advirtió a los empresarios que no aceptarían ninguna clase de subterfugios por su parte para aprovechar la coyuntura y formar una nueva patronal que les reportase beneficios, aseguró que “este conflicto va a tener repercusiones en la economía de Galicia y sobre lo que pueda pasar en Navantia”.

Negativa 
El origen de esta nueva protesta se sitúa lejos de las factorías de la ciudad, en la capital provincial. Después de muchos meses de tensión y negociaciones, los empresarios del naval ferrolano y los representantes sindicales lograron alcanzar un nuevo pacto sobre las condiciones de los empleados que no pertenecen a la principal, las cuales debían ser blindadas legalmente mediante su inclusión en el texto sectorial. Este movimiento convenía tanto a la patronal local como a los trabajadores, pues para los primeros acabaría con la competencia desleal de otras compañías foráneas y, para los segundos, supondría una mayor tranquilidad laboral, dado que su situación no dependería de las concesiones de sus empresas a la hora de conseguir contratos. Tras la negativa inicial de Sidero de incluir los acuerdos en el convenio, el arbitraje del Consello Galego de Relacións Laboráis logró que la patronal coruñesa suavizase sus condiciones, exigiendo únicamente que el texto estuviese cerrado. Sin embargo, tras la entrega del nuevo acuerdo Sidero cambió de parecer, imponiendo unas condiciones que, tanto patronal como sindicatos, consideraron “inasumibles”.
Los nuevos requisitos de los empresarios coruñeses parten de dos ejes fundamentales que los hacen inviables en el período de un año estipulado para los mismos. Por un lado, la parte empresarial debe constituirse como una patronal independiente, elaborando un nuevo convenio específico para los trabajadores de la industria auxiliar, con sus consiguientes negociaciones. Por el otro, los incrementos salariales prometidos, divididos en tres tramos porcentuales, serían asumidos como un plus transitorio que terminaría en noviembre de 2019, lo que impediría a los trabajadores percibir el último de estos tramos –de un 30%–.

Intervención en el pleno
Los representantes sindicales aprovecharon el parón del turno de tarde para acudir a la sesión plenaria correspondiente al mes de octubre y solicitar una declaración institucional de apoyo por parte del consistorio.
Tras la intervención de Vicente Vidal como representante del colectivo, los ediles procedieron a votar si apoyaban o no la petición de los trabajadores. El debate fue corto y la declaración institucional se oficializó con 24 votos a favor y una abstención, correspondiente a la representante de la formación Ciudadanos, Ana Rodríguez Masafret. La concejala justificó su decisión alegando que, aunque era sensible a las reivindicaciones de los trabajadores, consideraba que la corporación municipal estaba allí para “instar”, por lo cual había que “instar” a trabajadores y patronal por igual –pese a que, en este caso, la demanda venía por ambas partes–, lo que le valió numerosos abucheos.
Los representantes de los trabajadores avanzaron que habría una nueva movilización el próximo día 31 en A Coruña que concluirá frente a la sede de Sidero con el objetivo de continuar presionando a la patronal provincial de cara a la reunión del 6 de noviembre y así tratar de evitar una huelga como la del año pasado.

Las auxiliares de Navantia presionan a Sidero para que acepte los acuerdos