Reportaje | Los abuelos, un pilar fundamental para las familias españolas del siglo veintiuno

Cruz Lamas y Miguel Montero que ejercen de cuidadores de sus nietas Lola y Candela
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El Día del Padre y el Día de la Madre son conocidos y celebrados en todas partes de España. Pero, ¿qué pasa con los abuelos?. Ayer, 26 de julio,  aunque muchos lo desconociesen, se rendía homenaje a nuestros mayores. Un pilar de vital importancia, no solo por ser el pegamento que une y protege a toda la familia, si no por su, cada vez más relevante apoyo económico y su notable colaboración en la educación de sus nietos.
Según una encuesta de la Fundación Mémora, uno de cada cuatro abuelos españoles cuida de sus nietos alrededor de siete horas diarias –dos más que en el resto de Europa– contribuyendo a aumentar el bienestar de la familia. Es de conocimiento general que en nuestro país, desde el inicio de la crisis económica, las pensiones de los abuelos están ayudando a hacer frente a las hipotecas o facturas de sus hijos, pagar las actividades extraescolares de sus nietos y, de manera indirecta, al ofrecerse como cuidadores de los pequeños promocionan el ahorro y que ambos miembros de la pareja tengan mayores posibilidades de acceder al mercado laboral.
 Por otra parte, la mayoría de mujeres hará un par de generaciones tenían muy asumida su dedicación exclusiva como esposas y madres, recurriendo a los abuelos solo en casos de fuerza mayor tales como enfermedades o urgencias. Sin embargo, con el paso del tiempo y la progresiva ruptura con los roles de género,  las mujeres se han ido incorporando en mayor medida al mercado laboral, viéndose en la necesidad de buscar un substituto en su rol a tiempo completo de educador de sus hijos. 
María Elisa Carballo Dopico es una de estas “abuelas canguro”. Ella cuida todo el año de sus dos nietos: Mateo – de 5 años– y Carlota– de 2 años. “Me turno con sus otros abuelos para cuidarlos. 3 días los pasan conmigo y otros 3 con ellos”, asegura. 
Además, destaca que no es algo que su hijo le pidiera sino que está encantada de hacerlo porque dispone de mucho tiempo libre al haberse retirado. “Los abuelos, si ambos padres trabajan, aportamos nuestro granito de arena, porque si tienen que pagar a una persona para que los cuide se va uno de sus sueldos”, destaca María Elisa.
En el mismo sentido se manifiestan Cruz Lamas y Miguel Montero: “Nuestros padres trabajaban fuera y no tenían tiempo suficiente para dedicarle a los nietos. Ahora los padres se apoyan mucho en los abuelos para poder tener trabajo que les permita labrarse un porvenir y también para tener tiempo de ocio. Muchas familias, si no estuviésemos los abuelos, no se como iban a hacer porque económicamente, si no tienes un nivel alto, no tienes más remedio que recurrir a ellos. Además, que mejor cuidados están los nietos que con los abuelos y no con gente desconocida a la que tienes que contratar”. 
Ambos colaboran en la crianza de sus dos nietas:  Lola –de 4 años– y Candela –de 18 meses–, dándoles de comer a diario y quedándose con ellas siempre que lo necesitan. Sin embargo, aseguran que no es ninguna imposición ni obligación para ellos: “La ayuda siempre hace falta para las mamás que tienen dos niñas, sobre todo tan pequeñas como en este caso y nosotros lo hacemos contentos. Ni nos ofrecimos ni nos lo pidieron, fue un acuerdo común”.
Al preguntarles por el tópico que existe sobre que los abuelos malcrían a los nietos, todos los entrevistados aseguran no haber tenido ningún problema con los padres por tales asuntos. “Quizás los consienta un poco más que a mi hijo, pero tampoco les dejo hacer lo que quieran”, cuenta María Elisa.
Un placebo contra la soledad
Por otra parte, desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) apuntan lo positivo de ejercer como abuelos para lograr un evenjecimiento activo, incrementar el bienestar y disminuir el sentimiento de soledad y tristeza, sobre todo en momento de pérdidas. 
Cruz Lamas señala lo mucho que le alegra poder compartir momentos con sus nietas: “Siempre estamos deseando que vengan y si no lo hacen las echamos muchísimo de menos. Como lo hago con gusto me llena de felicidad, a lo mejor si lo hiciera obligada no podría decir lo mismo”.
Del mismo modo habla María Elisa de los sentimientos que provocan en ella sus nietos: “Siempre que sus padres los dejan a mi cuidado estoy encantada. Sí que es cierto que dan mucho trabajo, como cualquier niño, pero al mismo tiempo mis nietos me aportan muchas cosas positivas". l

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