El tapiz se cubre otra vez de trabajo e ilusión

Dos de los grupos del Esquío Ferrol –imagen superior– y el Acordes Narón –imagen inferior– entrenando bajo estrictas normas higiénicas y de distanciamiento social
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Nunca han llegado a parar, pero durante semanas su trabajo ha sido individual y, sobre todo, muy solitario. Tanto es así que, nada más estrenarse este periodo de “nueva normalidad”, el Esquío Ferrol ha convocado a sus gimnastas de competición para retomar los entrenamientos presenciales como una forma de recuperar la forma pero, sobre todo, la motivación. Una política que, apenas unos días antes, ya había implementado el Acordes Narón que, ubicado en el pabellón del colegio de Piñeiros, trabaja con un nutrido grupo de deportistas bajo la máxima de que “en gimnasia rítmica siempre hay algo que aprender”, verbaliza su entrenadora, Izaskun Hernáez.

Atrás quedan muchas sesiones de entrenamiento telemático, de tareas a través de WhatsApp y ejercicios compartidos por correo electrónico. Pero lo que tocaba ahora era volver al tapiz y el lunes, puntuales y con su mochila cargada de ilusión y ganas, 25 deportistas del Esquío Ferrol retomaron el trabajo presencial a las órdenes de Irina Boudarina, Luisa Porca, Candela Closa y Maxa Navalikhin, que se han encargado de coordinar los pormenores deportivos de este reencuentro.

Una tarea que no está siendo fácil, pero que han salvado con voluntad e ingenio. Las normas emitidas por las autoridades sanitarias al respecto y el protocolo para la utilización de las instalaciones deportivas del Concello de Ferrol guían su actividad, que se ha visto notablemente alterada respecto a lo habitual. Vasos de plástico, a modo de conos, señalizan el perímetro de metro y medio que cada gimnasta tiene asignado para su trabajo. Además, los aparatos, las pesas, las cintas son de uso individual y han de ser desinfectados antes y después de cada entrenamiento. Cada gimnasta posee su toalla para no entrar en contacto con el tapiz, su propio gel hidroalcohólico y un calzado específico para acceder a la pista, así como mascarillas que solo se sacan en el momento de entrenar.

Al menos, puesto que el número de usuarios del pabellón de Esteiro ha descendido considerablemente, disponen de más espacio para poder mantener el distanciamiento social. Aun así, se han establecido turnos con un máximo de veinte deportistas y los ejercicios colectivos están aún vetados.

Distanciamiento

En una situación muy similar, pero casi con setenta niñas bajo sus órdenes, las entrenadoras del Acordes Narón Izaskun Hernáez, Alicia Bellón y Bruno García, se afanan en retomar el trabajo a la vez que velan porque todas estas normas se cumplan. “Al principio nos costaba, sobre todo, que no se acercasen, porque venían con muchas ganas de verse”, reconoce Hernáez quien también reconoce que, aunque se planteó como voluntario, los padres se mostraron encantados con la vuelta de las gimnastas al trabajo.

Las nuevas dinámicas les ha obligado a todos a cambiar las rutinas de entrenamiento, pero también el hecho de que, sin competiciones en el horizonte –la Federación Gallega ha fijado el retorno para finales de septiembre y la Española no se ha pronunciado respecto al nuevo calendario–, han optado por reforzar aspectos como la flexibilidad, la colocación, el terreno físico o la técnica individual en detrimento de la repetición de ejercicios.

Reavivar la motivación de las gimnastas, tras largos meses de confinamiento en los que han pausado sus referentes deportivos, es otro de los propósitos de este retorno, como explican desde el Esquío Ferrol: “Esa ha sido nuestra constante durante el confinamiento, pero sabemos que sin trabajar con las compañeras, que las niñas estén motivadas se hace muy difícil”. l

El tapiz se cubre otra vez de trabajo e ilusión