El puerto de Ferrol se sobrepone a la caída del carbón

La dársena de Endesa, otrora rebosante de carbón, se encuentra ahora vacía | j.m.
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El anuncio de la parálisis productiva en la central de Endesa a finales de abril de 2019 supuso un mazazo para el sector industrial de la comarca. Además de los centenares de puestos de trabajo y colectivos afectados, la decisión también golpeó con fuerza otras áreas que compartían sinergias económicas con la eléctrica, como es el caso del puerto de Ferrol, punto de descarga del carbón para la central. Ante esta tesitura, la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao debía elegir entre dos opciones: reducir sus previsiones y, con ello, perder presencia entre el resto de puertos de España; o apostar por la diversificación e impulsar otras áreas de negocio.

Afortunadamente, el organismo que en aquel momento dirigía José Manuel Vilariño y que ahora comanda Indalecio Seijo no se resignó a continuar por la misma línea, fijando su atención hacia otro mercado estratégico: el transporte de contenedores; una decisión que, casi dos años después comienza a dar sus frutos y que ha logrado resistir incluso el embate de la pandemia.

Según el último informe de Puertos del Estado, entre enero y diciembre del pasado año se movieron en las dársenas que regula el organismo 10.034.404 toneladas de mercancía, un 10,27% menos que en 2019 (11.183.384); una caída importante, pero inferior a la experimentada en Marín (-15,23%) y A Coruña (-22,63%). Sin embargo, es importante señalar que, hasta finales de abril de 2019, el puerto de Ferrol continuó descargando carbón importado. Esto se hace evidente en el balance de descargas de graneles sólidos, que pasó de las 8.095.030 toneladas a 6.371.480 el año siguiente (-21,29%). Si tenemos en cuenta que la diferencia entre ambos años en este segmento es de 1.723.550 toneladas y que en 2019 el puerto descargó 2.154.979 toneladas de carbón, se puede apreciar la evolución positiva.


Mercados estables

Tal y como explicó semanas atrás la propia Autoridad Portuaria con datos aún provisionales –y que ahora certifica Puertos del Estado con su balance final–, esta evolución responde tanto al incremento del tráfico de contenedores en la ciudad naval –en el último año se han estrenado dos nuevas líneas de la consignataria Containerships, la antigua MacAndrews– como al buen comportamiento de otros mercados, como los graneles líquidos –GNL, fueloil o aceites– o, dentro de los sólidos, el aumento de la demanda de la bauxita, principal componente para el desarrollo de aluminio en San Cibrao.


De un modo más pormenorizado, el tráfico de contenedores creció en 2020 un 35,45%, pasando de las 95.405 toneladas a 129.224 –o de un 50,68% en número de unidades, con 12.473 en 2020 frente a las 8.278 de 2019–. De hecho, en comparación con el resto de puertos de España, en este segmento Ferrol registró el segundo mayor incremento de todo el país en número de toneladas –solo superado por Santander– y el tercero en unidades –Bahía de Cádiz y Santander–.


Del mismo modo, el tráfico de graneles líquidos creció un 27% el pasado año –pasando de 2.311.900 toneladas a 2.936.163, el máximo alcanzado en la historia del organismo–, el cuarto mayor incremento de todo el país. En este apartado, como se señaló anteriormente, se encontrarían el Gas Natural Licuado (GNL), el fueloil, los aceites, el biodiésel o el gasóleo, que movieron 1.454.331, 521.933, 301.598, 212.056 y 71.263 toneladas, respectivamente. En cuanto a los graneles sólidos, si bien se registró un descenso del 21,,29%, cabe destacar cómo parte de la ausencia del carbón se palió gracias a otras mercancías, como la bauxita, que creció un 12,8%, hasra las 4.532.014 toneladas.


Por último, es importante destacar un segmento que, si bien no se suele ver reflejado en el balance de la Autoridad Portuaría –sí, lo hace en el de Puertos del Estado–, es de gran importancia para la ciudad naval y otro gran segmento con gran potencial tanto para el organismo como, de adaptarse, para la propia urbe: los cruceros. Según el balance anual, hasta el inicio del confinamiento pasaron por la ciudad 3.040 viajeros, frente a los 14.928 del año anterior –en ambos casos sin contar la tripulación–. Y es que 2020 iba a ser uno de los mayores años para este sector en la ciudad, con 22 embarcaciones comprometidas.


El último crucero que visitó Ferrol, no obstante, lo hizo el 13 de marzo, un día antes del inicio del estado de alarma, y hasta la fecha, pese a las estimaciones de la Autoridad Portuaria y las navieras, ninguno ha vuelto a hacer escala

El puerto de Ferrol se sobrepone a la caída del carbón