El Racing vuelve a dar la de arena

Racing de Ferrol contra Compostela
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Que el Racing hubiese ganado la semana pasada no significa que haya mejorado su nivel. El empate con el que resolvió su partido de ayer frente al Compostela confirmó que aún dista mucho de estar a su mejor nivel. De hecho, esta vez volvió a mostrar una versión más próxima a la del choque ante al Zamora, su peor partido de la temporada, que a la que había desarrollado frente al Murcia o el Atlético Astorga, donde por lo menos había mostrado algunas cosas positivas.
Racing y Compostela se enfrascaron en un duelo tan intenso como poco preciso, porque ni el equipo ferrolano fue capaz de traducir en ocasiones para marcar su mayor posesión de balón ni el cuadro de la capital de Galicia consiguió finalizar sus acciones de una manera más o menos eficaz. Solo un lanzamiento de Manu Moreira desde fuera del área, que el meta Mackay desvió a córner, aparece en la cuenta de ocasiones de un tramo inicial en el que a los contendientes les costó encontrar su sitio.
Con el paso de los minutos, el Racing empezó a intensificar su domimio y el encuentro comenzó a jugarse casi exclusivamente en el campo visitante. Así se confirmó con la ocasión que tuvo Thiago, que finalizó una acción colectiva del equipo ferrolano con un disparo desde la frontal que el portero visitante atrapó con algunos apuros. O con el posterior remate de espuela de Maceira tras un cóner, que se estrelló en el larguero. Fueron el reflejo de que el cuadro verde finalizó la primera parte más entonado que su rival –que, de todas maneras, gozó de la mejor ocasión de este período inicial en un remate franco desde la frontal de Manu Rodríguez que, sin embargo, no tuvo la intención que merecía una ocasión así–, sin ser capaz de transformar este dominio en el marcador del choque.

CONTINUIDAD
Lejos de ofrecer algo diferente, los primeros compases de la segunda parte repitieron lo que se había visto en la primera. Así, el control de la posesión que ejercía el equipo ferrolano era estéril, porque no era capaz de llegar con peligro a zonas. Y, enfrente, el Compostela no ofrecía más alternativa que mantenerse bien plantado en su parcela defensiva, presionando con mucha intensidad el juego combinativo de su rival –sobre todo en la parte central– para tratar de estar lo más cómodo que pudiese.
Así que los minutos fueron pasando entre la incapacidad de la escuadra local y la falta de ambición de la visitante, que se notaba más que cómoda en esta situación y dispuso de un par de contaataques en los que pudo haber hecho más daño en caso de haber tomado mejores decisiones en los últimos metros del terreno de juego. De hecho, solamente en alguna acción a balón parado el gol estuvo próximo a aparecer, pero los disparos de Adrián Cruz –por parte del cuadro verde– y los cabezazos tras un par de saques de esquina –en el caso de la escuadra visitante– no llegaron a buen puerto.
Por eso, de una manera más triste que otra cosa, el partido llegó a su fin, aunque el cuadro local dispuso en el último minuto de un golpe franco en la frontal que le pudo dar la victoria. Pero, como no lo transformó, se llevó un empate que lo devuelve al clima de intranquilidad en el que estaba hasta la victoria conseguida frente al Tropezón.

El Racing vuelve a dar la de arena