Endesa da color a la mina de As Pontes

Las 850 hectáreas que ocupaba la mina y las 1.150 de la escombrera, donde se acumulaba el material estéril, han quedado rehabilitadas
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La rehabilitación ambiental de la antigua mina de carbón de As Pontes se presentó ayer en Madrid como paradigma de los proyectos que Endesa ha llevado a cabo en el territorio nacional para convertir los antiguos yacimientos en espacios verdes. La sede central de la eléctrica acogió la presentación del libro “Cuatro actuaciones ambientales en centros mineros de Endesa”, un trabajo –en palabras del consejero delegado, José Bogas– cargado de simbolismo y que da cuenta de los valores de la compañía en materia de protección medioambiental y del compromiso de la eléctrica en el proceso de transición energética de la sociedad.


El responsable de Endesa recordó que el proyecto pontés fue pionero en España –también el primer en cesar la actividad extractiva, hace una década– y se convirtió en el principal ejemplo del compromiso ambiental de la compañía. “Conseguimos crear el lago más grande del país, un referente nacional e internacional con numerosos reconocimientos” y que ha devuelto a la zona un espacio natural como contraprestación a lo que la mina dio a Endesa durante 40 años de actividad, en los que se extrajeron 260 millones de toneladas de lignito.


Durante la presentación del libro, el director general de Generación, Manuel Morán, recordó que las 850 hectáreas que ocupaba la mina y las 1.150 de la escombrera (donde se acumulaba el material estéril) han quedado rehabilitadas e integradas en el paisaje sirviendo de hábitat para cientos de especies de flora y fauna. Además de los planes de recuperación, Morán quiso hacer hincapié en el compromiso de Endesa para adecuarse al proceso de descarbonización en el contexto europeo con el horizonte en el año 2050. La central de As Pontes también uno de los primeros centros mineros que tuvo que hacer frente a los procesos de prejubilaciones y recolocaciones, recordó el responsable de Generación, un plan que ha conseguido ir cerrando el capítulo extractivo sin perjuicio para las plantillas, “alcanzando una situación de cierre ordenado”.

Estudio ambiental
En el marco de la presentación de este libro también se dio cuenta de varios informes biológicos llevados a cabo por los hermanos Pedrocchi, expertos en la materia que destacaron el caso de As Pontes como el más importante y singular de los llevados a cabo. A lo largo de varios estudios, los científicos lograron identificar unas 160 especies de fauna en la zona del lago y más de 230 en la antigua escombrera. “A medida que hemos hecho estudios hemos detectado una creciente presencia de aves y la aparición de nuevas especies”.


Respecto a la flora que rodea el contorno del Lago, los biólogos explicaron ayer en la sede de Endesa que se trata de uno de los casos más singulares, ya que en las 2.600 hectáreas analizadas se diferenciaron más de 67 hábitats y alrededor de 400 especies. Además, incidieron los hermanos Pedrocchi, en 600 de esas hectáreas existen hábitats de interés comunitario que, en muchos casos, se podrían proponer como espacios naturales protegidos.


El objetivo de la compañía es que una vez realizados estos trabajos “la naturaleza siga haciendo su trabajo” y avance con paso firme hacia una recuperación total del medioambiente, incluso “aportando valores ecológicos que antes no existían”. Los responsables de Endesa recordaron que estos proyectos de recuperación del entorno una vez beneficiados los yacimientos ya se habían planificado desde el inicio de la actividad minera. Esto fue posible, explicó Juan Carlos Alonso, director general de Minería, gracias al método de minería de transferencia que permitió ir desarrollando algunos trabajos de rehabilitación (sobre todo en la escombrera) a la vez que se extraía el carbón.


En el contexto de un acto que sirvió para “oficializar el fin de la actividad extractiva de la compañía”, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, destacó la importancia del proceso de adaptación que se está llevando a cabo en la central de As Pontes para adaptarse a la directiva comunitaria de emisiones industriales y también al documento Bref, que entra en vigor un año más tarde y “cuyos límites son bastantes más duros”. Bogas dejó entrever que esta podría no ser la última adaptación de la planta pontesa para el horizonte 2050. l




 

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