Los Reyes encargan nostalgia entra tapas

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Entre un ocho y un nueve por ciento calcula el editor Manuel Arenas que subieron las ventas durante la campaña navideña. Y es que a falta de que hoy acudan a su librería los más rezagados, los movimientos de la caja registradora han sido “espectaculares” y varios libros del top ten están agotados desde hace días. La última novela de Almudena Grandes, “Los besos en el pan”, es uno de ellos, un título que tampoco se puede encontrar en Moito Conto, de San Andrés. 

La vendedora Esther Gómez explica que, lejos de sus últimas entregas, la autora se coloca en el tiempo actual para contar “cómo a varias familias les cambia la vida por la crisis en meses”. En este sentido, la literatura del país se antepone en el ránking y “O último día de Terranova”, de Manuel Rivas, es otro de los más demandados en ambos negocios, junto a “Fariña”, de Nacho Carretero, sobre el narcotráfico, o “Fontán”, de Marcos Calveiro, el premio de narrativa Repsol. 

En Arenas, el finalista del Planeta, “La isla de Alice”, de Sánchez Arévalo, da un pasito por delante de los demás en un período en el que Antonio Salas ganó adeptos con “Los hombres que susurran a las máquinas” y su visión sobre los intrusos de internet. 

Como todos los años, las curiosidades se agolpan junto a los clásicos como Punset y este no está siendo una excepción. Irene Villa triunfa con “Como el sol para las flores” y el recetario de Audrey Hepburn tuvo un repunte el sábado por haber salido en el telediario: “Teníamos cinco ejemplares y se agotaron”. Si en Arenas aplastaron los libros “remember” de la EGB, la mili o de “Regreso al Futuro” o “Star Wars”: “De la que salieron 15 publicaciones y siete las agotamos”, en Moito Conto, las ediciones buenas de clásicos con encuadernaciones cuidadas les sacaron ventaja al resto en una época donde todos buscan una compañía con tapas para los suyos. 

En el libro infantil, el 150 aniversario de “Alicia en el país de las maravillas” caló hondo con sus diferentes versiones al igual que “Hola y adiós”, donde Kalandraka le pone gafas a los pequeños para que lo vean de distintos colores. 

Sin embargo, “Inés del Revés” o “A qué sabe la luna” siguen teniendo su público junto a los de Roald Dahl, que además de humor inteligente, le ponen al que todavía gasta dientes de leche “historias más irreverentes y bien escritas” y si para los más pequeños, los mayores buscan cuentos con sonidos, para los de dos y tres años van a las buenas historias, en unas navidades, donde Harry Potter goza de una segunda juventud.

Los Reyes encargan nostalgia entra tapas