Puntos asegurados

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La única certeza acerca del duelo de esta noche es que, salvo milagro, será pródigo en puntuación, toda vez que se miden la tercera (Palencia) y cuarta (Basquet Coruña) peores defensas del campeonato. 

Ya sucedió en Riazor, en la  séptima jornada, cuando el bloque entonces entrenado por Alejandro Martínez se impuso por 95-109, en un choque donde brillaron el eterno Urko Otegui (10.8 puntos, 5.7 rebotes, 2.2 asistencias y 1.5 robos  de media) y el indiscutible rookie del año –y posible MVP– Steve Vasturia (17.9, 5.7, 3.2 y 1.5), segundo en los ránkings de anotación y valoración.

El equipo castellano trata de compensar su debilidad atrás con la fortaleza delante (82.4 tantos, la segunda mejor media de Oro), aunque esta filosofía sólo está funcionando –dado el enorme potencial– a medias. Y en momentos puntuales, ni eso.

Nuevos aires
Porque el Palencia enlazó, entre las jornadas 15 y 20, seis derrotas, lo que le costó el puesto a Martínez. Tomó las riendas Carles Marco, y llegaron tres victorias consecutivas, además bajando notablemente los puntos encajados. Inmerso en esa racha llega a la cita la escuadra castellana. 

Algo muy parecido a lo que le sucedió al BC en su mejor racha del curso, aquella ya lejana en la que encadenó cinco éxitos mejorando una barbaridad  en defensa: más de 23 puntos menos en contra de media. Sin embargo, no hubo continuidad y la ‘marea naranja’ sigue flotando en una irregularidad  que  la tiene más cerca de los puestos de descenso que de la zona de playoffs.

En esa irregularidad influyen varios factores, pero fundamentalmente dos: los permanentes problemas físicos de Quinton Stephens –viajó a Palencia sin haber podido entrenar en toda la semana– y la baja forma extrema de Zach Monaghan, que tan solo ha anotado un tiro de campo de los últimos 35 que ha intentado, algo increíble en cualquier jugador, y mucho más en uno de su talentazo.

Trabas que complican todavía más la empresa de arañar un triunfo esta noche de una cancha de donde ya han volado cinco (Palma, Ourense, Granada, Canoe y Oviedo), aunque cuatro de ellas en el peor momento, el de la seis derrotas seguidas, del cuadro púrpura. Un momento que la llegada al banquillo de Marco ha mandado al baúl de los recuerdos. 

Un baúl adonde debería ir también, ya mismo, la pesadilla de Monaghan porque, de lo contrario, la tarea se antoja imposible.

Puntos asegurados