La Policía Local tiene que reponer varias veces al día una prohibición de circular

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Un inmueble ruinoso del que a diario se desprenden piedras sobre la vía pública está resultando ser un auténtico quebradero de cabeza para los vecinos de la zona del Crucero de Canido y también para la Policía Local de Ferrol. Los primeros porque temen que cualquier día ocurra un derrumbe que pueda causar una desgracia y los segundos porque tienen que reponer varias veces al día las cintas de vallado y la señal de prohibido circular.
El problema se sitúa en el entronque de las calles Atocha y San Diego, a pocos metros del Crucero de Canido.
Vecinos de la zona se muestran realmente preocupados por el riesgo que representa el ruinoso estado de un edificio abandonado, del que solo queda en pie parte de las paredes de la fachada, pero cuyo interior está repleto de piedras, escombro y maleza, que amenazan con desplomarse sobre la vía pública. De hecho, cada día se ven montones de piedras, algunas de considerables dimensiones, y tierra en el borde de la calzada, y ya se vivieron momentos de peligro real, como el que tuvo lugar hace unos días, cuando un vehículo quiso esquivar las piedras y estuvo a punto de atropellar a dos peatones.
La situación se ve agravada por el hecho de que en las proximidades hay dos colegios, el Cruceiro de Canido y el San Rosendo, por lo que habitualmente pasan muchos niños por la zona.

derribo
Algunos vecinos denunciaron la situación ante la Policía Local, que, a su vez, la trasladó al negociado de Urbanismo. Para los residentes en la zona, lo lógico sería que se obligase al propietario a demoler el edificio o que lo encargase directamente el Concello, pasándole el cargo al dueño.

vallas
Mientras tanto, la Policía Local optó por vallar la fachada del inmueble ruinoso y colocar una señal de prohibido circular. Pero ocurre, que, cada dos por tres, alguien rompe las cintas policiales y aparta la señal, con lo que los vehículos siguen circulando por la zona.
De ahí que los agentes tengan que desplazarse hasta allí varias veces al día para reponer la señalización. Según la información recogida al respecto por este periódico, existe otro riesgo más, ya que la solución que se adoptó para que los vecinos puedan acceder hasta Canido fue tapar la señal de prohibido circular existente en el último tramo de la calle del Sol, aprovechando que está en obras, por lo que los vehículos que suben atendiendo esa nueva disposición pueden encontrarse con los que bajan por la calle Atocha que, en ocasiones sin saberlo, están saltándose un disco porque alguien lo apartó.

La Policía Local tiene que reponer varias veces al día una prohibición de circular