La arquitecta y fotógrafa Ana Amado retrata la realidad comercial del centro histórico de Ferrol

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El paisaje desértico en lo que a negocios se refiere que ofrecen muchas calles del centro de la ciudad es algo que preocupa no solo al propio sector y al Concello –recientemente se ha puesto en marcha una bolsa de locales vacíos para facilitar su alquiler o venta– sino a los ferrolanos en general. Algunos incluso han realizado trabajos sobre el tema, como es el caso de la arquitecta y fotógrafa Ana Amado, prefinalista en la Bienal de Arquitectura Española con su proyecto sobre la crisis inmobiliaria “Spanish Dream”, que firmó con el colectivo gallego Cadelasverdes. Con la colaboración de parte de su familia, ha plasmado en imágenes un declive que observó de sopetón cuando volvió a Ferrol después de residir fuera durante unos años. “Me quedé aterrorizada”, recuerda, “cuando di una vuelta por el centro histórico, por lo que era la zona comercial por excelencia”.
Hace unos meses decidió documentar gráficamente la situación del comercio, y lo hizo fotografiando todos los locales de las principales calles del barrio de A Magdalena (Real, Galiano y María) para confeccionar un mosaico. En él aparecen en color los negocios abiertos y en blanco y negro los que han ido cerrando en los últimos tiempos. De este modo se observa de un vistazo el panorama general.

exposición
Su idea es poder exponer en algún lugar esta y otras fotografías que muestran la situación del comercio, algo sobre lo que también ha reflexionado otro miembro de la familia, el sociólogo y periodista Rober Amado –ganador del premio Tiflos de la ONCE en su categoría de periodismo digital– que escribió un texto “ad hoc”. En él pone de manifiesto que prácticamente el 40% de los bajos comerciales del centro están vacíos, una situacion que no es exclusiva de Ferrol pero que ha convertido al barrio de A Magdalena en un “pueblo fantasma”.
Amado toma del sociólogo alemán Georg Simmel su concepción de la ciudad como mercado, como proceso de compra y venta para preguntarse qué ocurre cuando este desaparece. Y alude al deterioro del centro histórico y el éxodo hacia ciudades dormitorio, junto con el abandono de los cascos viejos por parte de las instituciones por la carestía de la política rehabilitadora, como factores que producen “un tejido empresarial del pequeño comerciante inestable”.
El declive del sector naval, la pérdida poblacional y el elevado nivel de desempleo forman parte del Ferrol que ha generado más de 300 locales comerciales vacíos –según una estadística elaborada por Roberto Amado Castro– y el sociólogo hace hincapié también en el hecho de que mientras el Concello recurre a una asesoría externa para incentivar la ocupación de estos bajos se abre un nuevo centro comercial, Parque Ferrol, que se nutre tanto de los clientes de la ciudad naval como de los de Narón, un municipio donde la tendencia poblacional es, al contrario que en Ferrol, al alza. n

La arquitecta y fotógrafa Ana Amado retrata la realidad comercial del centro histórico de Ferrol