Un derbi con sabor especial

Elena Sánchez jugó un total de doce temporadas entre Ferrol y Lugo
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Deportivamente hablando, hablar de Ferrol y de Lugo es hacerlo de baloncesto. Ambas ciudades han estado conectadas en las últimas décadas por una –casi siempre– sana rivalidad que ha alimentado como pocas al deporte gallego. Reeditar aquellos explosivos duelos entre el añorado OAR y el Breogán es ya una utopía, pero no por ello la competencia entre ambas ciudades languidece. Baxi Ferrol y Ensino escenificarán mañana en A Malata –17.00 horas– uno de esos partidos entre vecinos con aspiración de convertirse en “clásico”. Uno de esos duelos de reencuentros –como el de la ferrolana Arantxa Novo con el equipo en el que nunca jugó–, de exaltación del baloncesto gallego... Pero también de necesidad. De mucha necesidad en el caso de la formación ferrolana, obligada a ganar para prolongar su etapa en la máxima categoría y hacer posible que este derbi se repita.

Y es que con el ascenso del Ensino la pasada campaña se cerró un periodo en el que el Baxi Ferrol fue el único representante autonómico en la máxima categoría. Desde la temporada 2013/14, en la que ambos coincidieron, junto con el Celta, el Arxil y el Cortegada, en la Liga Femenina 2, no se habían vuelto a ver las caras en partido oficial de liga hasta el pasado noviembre, justo en el partido que acarreó la destitución del entonces técnico del cuadro departamental, Carles Martínez.

Puede que, históricamente hablando, la rivalidad entre ambas formaciones no se viviese con tanta pasión, pero nadie duda que cada vez que Uni Ferrol y Ensino se ven las caras es un partido especial. Lo sabe bien Elena Sánchez, una de las nueve jugadoras que en los últimos años han vestido ambas camisetas. Ella, junto con Raquel Álvarez, María Vilouta y Carla Freitas –las otras son Raquel Asensio, Marina Feijoo, Roser Martínez, Svetlana Rodionova y Leticia Fernández– forma parte, además, del núcleo duro de aquel equipo dirigido por Miguel Maseda que en la campaña 2004/05 protagonizó la primera “edad de oro” del Uni Ferrol. Un club, que con ella en sus filas, debutó en el ejercicio siguiente en la máxima categoría.
Elena Sánchez colgó las botas en el 2011, aunque en 2014 regresó brevemente para colaborar con el filial del Ensino, el Lourenzá. Su carrera profesional comenzó y acabó en Lugo, donde militó seis años divididos en dos etapas. Entre medias, jugó seis temporadas en el Universitario y, aunque salvo Leopoldo Ibáñez ya no queda nadie aquí de su “época”, habla con muchísimo cariño de aquella etapa. “Tengo buenísimos recuerdos. De la gente –tiene especiales palabras de cariño para Enriqueta Boutureira, delegada en aquella época–, del club... Había mucha profesionalidad en el trabajo, pero fuera era como una familia en la que todos nos ayudábamos. Discutíamos, pero a la media hora ya nos había pasado”. Unas palabras que desvelan que en el ADN de la formación ferrolana hay cosas que no cambian.

Rivalidad
Que muchas jugadoras vistiesen la camiseta de ambos equipos en alguna etapa hacía de los duelos entre el Universitario y Ensino partidos especiales sobre la pista –“para mí eran siempre una reválida”–, aunque “fuera no eran demasiado apasionados”.
Mañana le gustaría pero, por motivos laborales, no acudirá al partido en A Malata. De hecho, reconoce que desde que dejó las canchas apenas ve baloncesto en directo aunque, paradójicamente, sigue la liga más que nunca: “Hay partidos en la tele, en streaming, estadísticas, mucha repercusión mediática... no tengo que desplazarme para estar enterada. Las cosas han cambiado mucho en ese sentido y es bueno”.
Ha cambiado mucho esto, pero también otros aspectos vinculados al baloncesto femenino, que ha dado pasos de gigante en los últimos años. La profesionalización total está todavía lejana, pero se avanza hacia ella y Elena Sánchez valora logros como que “muchas jugadoras puedan dedicarse solo a jugar o contar con la tranquilidad de que los clubes coticen por ti a la Seguridad Social. Parece una tontería, pero cuando cerrabas la etapa del baloncesto y veías tu hoja de cotizaciones te daban ganas de llorar”.
Para mañana no se atreve a hacer un vaticinio. Del Ensino sabe lo que esperar, del Baxi no tanto: “Le he visto partidos muy malos y otros muy buenos. No sé cuál es su problema, pero cuando empiezas mal es muy complicado recuperarte”, reflexiona. Y de ahí que valore sobremanera el esfuerzo que hace alguien de la casa como Sandra Prieto: “Tiene un papelón encima”. l

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