El sector marisquero de la ría agrava su crisis al quedarse sin compradores

coronavirus lonja ferrol pescadores de erizo cargándolo para llevar a la lonja de Burela despues de ser rechazado en la de Cedeira
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“Es horrible; antes aún teníamos algo, pero ahora, nada”. La patrona mayor de la cofradía de Ferrol, Isabel Maroño, expresaba ayer así la desesperación de los socios del pósito ante un nuevo golpe, esta vez inesperado, que se viene a sumar a la crisis de productividad de la ría. La pandemia del coronavirus ha acentuado aún más el desplome en extracción y, sobre todo, venta de marisco en la lonja de Curuxeiras. La pérdida de clientes como los establecimientos de hostelería, que se han visto obligados a cerrar, y muchos de los placeros, así como la incapacidad de las depuradoras para comprar marisco –“un producto que”, explican desde el sector, “no es de primera necesidad”– han puesto a las cofradías contra las cuerdas.

Una imagen de ayer en la rula ferrolana ilustra esta situación. Unos mariscadores con más de una decena de capachos de erizo que regresaban de Cedeira tras no poder venderlo y, ante la falta de compradores locales habituales, lo cargaban en una furgoneta con la esperanza de colocarlo antes del cierre de la jornada en la lonja de Burela. 

“No hay quien lo compre”, apuntaba Maroño, “con lo cual tenemos que devolverlo al mar”. Jorge López, su homólogo de Barallobre, asegura que la situación es “insostible porque non temos compradores, nin no mercado galego, nin no español, nin tampouco no internacional”. Así, precisó que ayer hubo una actividad mínima, aunque para el lunes es probable que ni eso. “Chamaremos, coma sempre, aos compradores habituais o domingo para ver o que van querer; se non queren, non haberá subasta. Nós non podemos impedirlle a ningún socio que vaia ao mar, pero temos que ser honestos”. 

En Mugardos, la situación es la misma. Su patrón mayor, Omar Licci, lamenta no tener comprador para la próxima semana. En el pósito de la localidad tienen un sistema de subasta previa, generalmente el viernes anterior. “Solemos tener seis o siete compradores de confianza, pero hoy ninguno ha pujado en la subasta”, apunta. De ese modo, y teniendo en cuenta su programa de trabajo y las propias características de la cofradía, que tiene solo marisqueo a pie, en las dos próximas semanas no se faenará. Es decir, los 56 mariscadores en activo de Mugardos tendrán que quedarse en casa. “Podemos decir”, advierte Licci, “que estamos totalmente paralizados”. 

Cese de actividad 
Ante este panorama, las cofradías insisten en activar el mecanismo que llevan semanas solicitando y que, con la crisis sanitaria, urgen aplicar: el cese de actividad. La semana pasada iba a celebrarse una reunión en la Consellería do Mar para abordar este asunto, con la idea de pedir un paro biológico, después de que el Instituto Social de la Marina rechazase que la caída de la producción en la ría entrase en los supuestos de “causa de fuerza mayor” que recoge la normativa en estos casos. “Lo que vemos es que ni la Xunta ni el Ministerio nos hacen caso”, se queja la patrona de Ferrol, “nos sentimos abandonados”. Añade que, si bien en la pesca se ha podido mantener cierta actividad al ser el pescado un producto de primera necesidad, en el marisqueo no es así. 

Maroño demanda una solución rápida y recuerda que la próxima semana deberán hacer frente a la cuota de autónomos y al pago trimestral del IRPF. 

Pese a que la suspensión de la cuota de autónomos es una de las demandas –que aún no ha sido aprobada por el Gobierno– Omar Licci, portavoz del pósito mugardés, cree que “no solucionaría nada; es una pequeña ayuda, pero solo el cese de actividad nos permitiría ingresar un dinero para hacer frente a nuestras necesidades básicas”.

Al igual que sus colegas de las otras dos cofradías de la ría, Jorge López, cree que la coyuntura actual sí encajaría en el supuesto de “fuerza mayor” que requiere el cese de actividad, aunque señala que “para demostrar as perdas non poderemos facelo nin mañá nin pasado, senón o mes que vén”. Pide que entre Xunta y Gobierno central consensúen una salida. “Temos que dar un paso adiante porque o tempo corre e nós xa estamos coa auga ao pescozo”, concluye.

El sector marisquero de la ría agrava su crisis al quedarse sin compradores