Una ruta a pie descubre la historia de la lucha obrera

Ruta de Ferrol Rebelde
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En los últimos años, en alguna de las tantas movilizaciones del sector naval, se han vuelto a escuchar expresiones que habían quedado, en cierta medida, en el olvido, como “conquistas sociales” o “derechos laborales”. La historia de la lucha obrera en Ferrol nunca nos ha tocado tan de cerca como ahora. Es, quizá, este el mejor contexto para recordar la importancia de un movimiento que luchó por la solidaridad y la dignidad de la clase trabajadora en la comarca.
La ruta comienza en el Cantón de Molíns, donde se ubicaba el antiguo concello, allá por el 1870. En ese lugar se produjo una insurrección republicana, la primera de España, apoyada por la primera Internacional Socialista y que fue duramente reprimida por las autoridades.
Cerca de allí, en el número 4 de la plaza de las Angustias, se hace una parada en el local de la Agrupación Socialista de Ferrol, liderada por Francisco Fernández García, amigo y sucesor de Pablo Iglesias. El Ateneo Obrero Sindicalista –actual Ateneo Ferrolán– es otro punto clave en la lucha obrera de la ciudad. Impulsado por López Bouza, líder de la mayor manifestación obrera de la época, que duró más de dos meses.
El Ferrol republicano tiene su edificio más ilustre en la Calle Real, donde se ubicaba el Centro Obreiro de Cultura, que acogió la primera biblioteca de la ciudad con más de 10.000 ejemplares. Este templo cultural fue asaltado durante la sublevación militar de 1936 y reconvertido en el edificio de Radio Falange. Un período oscuro para la clase obrera de Ferrol, que los militares franquistas saldaron con más de 700 asesinados, desarticulando así el movimiento sindical de la ciudad.
Un movimiento que fue recuperado diez años más tarde en la calle Carlos III, en Esteiro. Allí se fundó la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, una plataforma que pretendía recuperar el espíritu socialista, liderada por Segundo Vilaboi, ejecutado meses más tarde en la Avenida de Vigo, donde hoy está la Policía Nacional. 
En la antigua puerta de Bazán  se rememoran otros episodios de represiones sindicales, como la conocida marcha por As Pías que terminó con el asesinato de Amador y Daniel, el 10 de marzo de 1972. La ruta finaliza en la calle de la Tierra, frente al portal dónde el sindicalista Moncho Reboiras murió de­sangrado a manos de la policía franquista.

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