El letrado del Moracho alega que el navajazo mortal a Jesús Rivero se produjo de una forma involuntaria

Manuel Salazar, ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia de A Coruña | quintana
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La Audiencia Provincial de A Coruña acogió ayer el inicio del juicio contra Manuel Salazar Camacho, de 74 años, alias “Moracho” –patriarca de un clan gitano de Ferrol– acusado de matar de un navajazo a Jesús Rivero Camacho, “el Algarrobo”, en una reyerta que se produjo en la celebración de un cumpleaños en marzo del pasado año en un conocido restaurante de Ferrol.

Tras la constitución del jurado, la vista comenzó sobre las 13.00 horas con la exposición de las partes y el visionado de un vídeo de la cámara de seguridad del restaurante en el que se produjeron los hechos.
La Fiscalía pide para el procesado un total de 13 años de prisión por un delito de homicidio, mientras que la defensa del “Moracho” aseguró que su cliente “no fue a buscar a nadie” y que “se le echaron encima” durante el tumulto.

Con motivo del arranque del juicio, varios patriarcas gitanos se acercaron hasta la sede judicial, vigilada por un amplio dispositivo policial, para “evitar enfrentamientos” entre las familias, pues se da la circunstancia de que el presunto asesino es el tío de la mujer del fallecido, residentes en A Coruña. En declaraciones a los periodistas, uno de ellos, Miguel Iglesias, señaló que lo ocurrido ese día en el restaurante de Ferrol, y que ahora se lleva a juicio, “fue una cosa de borrachera”. “Nunca hubo enfrentamientos”, añadió.

Ya en sala, y dirigiéndose al jurado, el abogado de la defensa negó que el acusado tuviese intención de acabar con la vida de la víctima: “No fue a buscar a nadie para matar y ajustar cuentas”. El letrado del procesado insistió en que durante una reyerta varias personas “se le echaron encima” al hombre, que, según sostiene esta parte, ya había sido agredido con anterioridad y por eso sostenía una navaja en la mano, a modo de defensa.
Por ello, pide que el castigo no sea por homicidio, sino por unas lesiones con ánimo de dañar que acaban con un resultado inesperado de muerte, una figura que se conoce como homicidio preterintencional. En todo caso, solicita una pena máxima de prisión de cinco años, que podría reducirse si el jurado considera que concurre la eximente completa de defensa propia.

Sin embargo, según sostiene la Fiscalía, en el transcurso de la pelea, la víctima fue desplazada por la multitud hasta colocarse frente al acusado, momento en que éste, “guiado del ánimo de acabar con su vida, lo apuñaló, clavándole una navaja en el lazo izquierdo del pecho”.

Tras la agresión, la víctima “solo o con ayuda de una tercera persona, salió por su propio pie del restaurante, y se desplazó hasta la acera situada enfrente del local, donde fue recogido por un vehículo que lo trasladó hasta el hospital, donde entró en parada cardiorrespiratoria, siendo reanimado en Urgencias. Poco después, falleció debido a la gravedad de las lesiones.

Tras la primera sesión, la vista se retomará hoy con la declaración del acusado.

El letrado del Moracho alega que el navajazo mortal a Jesús Rivero se produjo de una forma involuntaria