Bruno García muestra el camino a Japón

Bruno García
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El objetivo con el que Bruno García, a finales de 2016, cambió la selección de Vietnam con la que acaba de meterse entre las 16 mejores del Mundial de Colombia por la de Japón, que no se había clasificado para ese certamen, era claro: “Vine para devolver a la selección nipona al Mundial. Para eso me ficharon”, reconoce el preparador ferrolano. Ahora, tres años y medio después, el propósito no está logrado –el aplazamiento de la Copa de Asia por culpa de los problemas ocasionados por el coronavirus no ha permitido la celebración del torneo clasificatorio–, pero la valoración que realiza ya de su etapa en el país del sol naciente es “muy positiva”.

De hecho, aunque todavía no hay fecha fijada para la disputa de la competición de la que los cinco primeros –los semifinalistas y el ganador de las elimimatorias entre los perdedores de cuartos de final– se clasifican para el Mundial, Bruno García admite que “la base ya la tenemos”. A pesar de reconocer que “somos un país que, a nivel de liga, tiene todo estructurado y planificado, así que el hecho de que cambien el torneo para una fecha u otra nos puede afectar mucho”, el preparador de la ciudad naval expone que “no estudiamos para el examen el último día, llevamos dos años haciendo mucho trabajo invisible, así que ya hay mucho hecho”.

Proyecto
Al echar la vista atrás acerca de lo que se ha encontrado, el preparador de la ciudad naval explica que “cada proyecto es muy diferente y siempre digo que hay que estudiar el entorno en el que te vas a desenvolover y el contexto que te encuentras”. Acerca de lo primero, Bruno García reconoce que Japón responde lo que generalmente se piensa de una sociedad tan organizada como la nipona. En cambio, sobre lo segundo explica que “hasta 2016 era una de las potencias del fútbol sala asiático, junto a Irán y Tailandia. Pero el hecho de quedarse fuera del Mundial fue un punto de inflexión y le ha hecho tener que pensar por qué se había quedado fuera, y las circunstancias dicen que la selección se hizo mayor y no había recambio generacional”.

Por eso su trabajo ha estado centrado, sobre todo, en potenciar la presencia en sus clubes, y posteriormente en la selección nacional, de jugadores que superan la franja de la categoría sub 20 y pasan a la absoluta para que se adapten al modelo que quiere imponer en la selección. “Mi idea no la cambio, que es por lo que me fichan, pero lo que cambia es el contexto: los sistemas, el tipo de jugadores que escojo... A partir de ahí, se trata de definir los valores que quiere que tenga la selección: identidad, espíritu de equipo... Es el plan para ir al Mundial”, dice el preparador ferrolano.

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