La limpieza de las pintadas deja a los monumentos en lista de espera

El monumento a los Caídos en África presenta pintadas, en la piedra y en la placa conmemorativa desde hace meses | jorge meis
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“Será responsabilidad de las personas propietarias de los edificios, muros, o elementos en general, la limpieza de las pintadas realizadas sobre ellos, aunque no estén relacionados con la autoría, y con independencia de las posibles reclamaciones o denuncias que puedan interponer contra sus autores”. Así lo deja claro la ordenanza municipal de limpieza pero la administración local es la primera que se demora en asumir esa responsabilidad cuando se trata de bienes públicos, cuyo mantenimiento corresponde al propio Concello, a través de las arcas municipales.
Las muchas pintadas que han aparecido en los últimos meses permanecen intactas o han sido limpiadas cuando así lo han determinado los propietarios de las “paredes” en las que el vandalismo ha dejado su pegada. Pero desde el ejecutivo local parece determinarse la limpieza de los monumentos públicos dependiendo de la repercusión que tenga o pueda tener.
El ejemplo más reciente está en la pintada con los colores de la bandera española en el monolito a Pablo Iglesias y la placa dedicada a Xaime Quintanilla y represaliados del franquismo. El acto vandálico, que se produjo con nocturnidad, motivó una limpieza inmediata al día siguiente por parte del Concello y tras haber generado críticas de partidos y representantes políticos.

Olvidados
Otros espacios públicos, que se consideran monumentos o edificios emblemáticos como el dedicado a los Caídos en África o el propio teatro Jofre, presentan desde hace meses pintadas con la palabra "Fóra", embadurnamientos de la placa conmemorativa o el ya tristemente famoso "13", además de círculos, simulando la señal de prohibido pasar. La limpieza de estos, al igual que la escultura del Marqués de la Ensenada, pintarrajeado este mismo mes, permanecen con sus pintadas a la espera de que les corresponda el “turno”. Un turno que, en algunos casos viene impuesto por el valor patrimonial del “lienzo”, como es el caso de la aparición de la pintada en el castillo de San Felipe. Tras conocerse su existencia –no se sabe cuánto tiempo podría llevar allí–, Patrimonio de la Xunta se desplazó al castillo y se determinó que el Concello se haría cargo de la limpieza, a través de una empresa especializada por tratarse de un BIC. La fortaleza continúa, sin embargo, también en lista de espera.
Mientras las arcas municipales o los propietarios particulares tienen que hacer frente a los gastos de limpieza –el Concello dispone de una hidrolavadora que se puede “alquilar” por parte de particulares para retirar las pintadas–, los autores de las pintadas se exponen a multas por infracción grave que van desde los 751 a los 1.500 euros, según la ordenanza municipal de limpieza.
Ahora bien, los últimos autores que han dejado su impronta en la ciudad todavía no han sido identificados, como sí sucedió en casos anteriores. l

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