El mastín abandonado en un contenedor estrena familia de adopción en Paderne

perro maltratado
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Un mes y medio después de que llegase al refugio mancomunado de Mougá el cachorro de mastín hallado en un contenedor, en muy mal estado de salud, con fracturas en las patas y heridas en la cabeza, la vida de Doro –como así fue bautizado el perro– ha cambiado totalmente.Ayer por la tarde conocía a su familia de adopción y emprendía rumbo al municipio de Paderne, donde compartirá vivienda y finca con otros dos perros de aguas y con los propietarios de estos, Isabel Creo y Manuel Areal, que fueron los elegidos entre más de una veintena de solicitudes.
La vida del cachorro ha sido difícil en sus primeros meses –se estima que tendrá entre tres o cuatro–. Llegó al refugio con deshidratación, con una fractura abierta de tibia y peroné y con una herida profunda en la cabeza. Tuvo que ser operado y se le introdujeron implantes de clavos en la pata, que todavía mantiene. Afortunadamente para él, desde ese momento todo empezó a mejorar.
Ahora, casi dos meses después, Doro abandona su primer hogar, donde estuvo cuidado y mimado por la veterinaria María del Camino Ferrero, para llegar al que seguro será el definitivo.
Los propietarios, Isabel y Manuel, se conmovieron al conocer la historia de este cachorro y pidieron su adopción. No fue solo un impulso ya que, como explica Isabel, ha tenido muchísimos perros durante toda su vida y los primeros cinco fueron adoptados, muchos de ellos encontrados en mal estado y recuperados en su casa.
Actualmente tiene dos perros de aguas “de marca” –como bromea Isabel para referirse a que no han sido recogidos– y consideraron que era el momento de traerles un nuevo compañero.
Además, esta familia está integrada también por dos personas mayores, los padres de Isabel, por lo que los perros estarán acompañados y ellos responderán con su cariño y ánimo.
El espacio del que dispondrá Doro –una amplia finca, a dos kilómetros de Miño– y el hecho de que sea la vivienda habitual de los propietarios fueron dos de las piezas clave para que la veterinaria del centro de recogida de animales de Mougá optase por estos “padres” para el cachorro de mastín.
Ayer ya hizo su primera visita al pinar de Miño y entró en contacto con sus dos nuevos compañeros caninos, si bien aún estaban un poco reacios a compartir cariño y espacio. Aunque todavía cojea un poco, Isabel destacó su ansia por correr y olisquearlo todo, por lo que parece que no tendrá problema de adaptación.
El próximo mes habrá que ponerle algunas vacunas, ya que tras la operación todavía estaba débil para recibir mayores dosis de medicamentos. Solo será necesario vigilar que no se produzcan inflamaciones y que no rechace los implantes que le han hecho. Si no muestra problema, los clavos quedarán en su interior como recuerdo de lo que un día le hicieron. Si hay problemas, y como casi está soldado el hueso, se los retirarán.
Doro, que mantendrá su nombre, ha tenido, al fin y al cabo, suerte. La repercusión del caso también ha sido un amuleto para otros perros y gatos del refugio y la veterinaria explica que en una sola semana se produjeron adopciones de siete perros y cuatro gatos, algo nada habitual.
Pero en Mougá todavía quedan decenas de perros esperando una  familia. n

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