Las bateas depuran la mitad de almeja que en el año 2013 por la apertura de las zonas libres

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La apertura ininterrumpida de las zonas de libre marisqueo –catalogadas como B– ha tenido un profundo impacto sobre el sistema de reinstalación de la ría –dirigido a los bivalvos procedentes de las zonas C– hasta el punto que a día de hoy se ha enviado a las bateas de Punta San Carlos aproximadamente la mitad –48%– de marisco que hace un año.
Los moluscos de las zonas B tienen una serie de ventajas sobre los que se extraen en los espacios más contaminados. Así, al no tener que reinstalarse en aguas limpias para reducir su carga microbiológica, pueden venderse –y cobrarse– el mismo día que se recolecta a las depuradoras, que se encargará de completar el proceso de depuración antes de poder ponerlos a la venta directamente al consumidor. Esta opción solo es posible cuando los bivalvos son de zona A, es decir, con una concentración de menos de 230 E.coli.
Otra ventaja es el precio medio que se paga por el marisco. El procedente de las zonas B siempre se cotiza más que el que procede de las C. En ocasiones, ese precio es hasta un 50% superior.

inconvenientes
Con todo, la apertura indefinida de las zonas de libre marisqueo tiene también sus inconvenientes. El principal tiene que ver con la propia sostenibilidad del recurso. Hay zonas de producción en el interior de la ría que están literalmente exhaustas y la regla general, a falta de conocer los muestreos de primavera, es que el stock de talla comercial disponible está en mínimos.
Entre enero y abril de 2013, las cofradías de Ferrol y Barallobre enviaron a las bateas más de 51 Tm. de babosa, por las 26,5 del mismo periodo del actual.

Las bateas depuran la mitad de almeja que en el año 2013 por la apertura de las zonas libres