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“Mandar este barco es la culminación de un sueño que nunca pensé que fuera a ocurrir”

rodríguez fariñas, ayer en el interior del buque jorge meis

El capitán de navío Alfredo Rodríguez Fariñas –Ferrol, 1958– es el decimocuarto y último comandante de uno de los buques más emblemáticos de la Armada, el “Príncipe de Asturias”, al que acompañará en sus últimas horas antes del desguace.

 

¿Permanecerá el barco mucho tiempo en la estación naval de A Graña?

Si todo va bien, nos iremos en cuanto consigamos desembarcar la munición de cinco pulgadas para los barcos de la 31ª Escuadrilla y los misiles, previsiblemente mañana –por hoy– o pasado. Nunca nos han dejado embarcar o desembarcar munición en el Arsenal, puesto que tendríamos que atravesar la ciudad, desde la Puerta del Parque, para llevarla al polvorín de Mougá. Siempre que hemos tenido que mover munición, lo hemos hecho aquí.

 el mando es el mismo siempre porque tienes a tu cargo una dotación de la que eres responsable, de sus condiciones de trabajo, de su adiestramiento, de su instrucción. y eso es igual en este barco que en el más pequeño de los patrulleros

¿Cuándo comenzó el proceso de baja?

En julio hubo una reunión en el Estado Mayor de la Armada en la que se anunció la decisión del Ajema de desactivar el “Príncipe de Asturias”, siguiendo el proceso establecido de baja de unidades. Hay que matizar que el “Príncipe de Asturias” no va a ser baja hoy; ¿que lo será? Probablemente, pero ahora estamos de-sactivándolo, es decir, retirando de él todo lo que tenga valor militar o pertrechos como la vajilla la cubertería... No la vamos a dejar aquí. Esto es lo que estamos haciendo desde julio.

 

¿En algún momento se planteó otra posibilidad que no fuera la baja?

En algunos medios de comunicación se apuntó la posibilidad de su venta, pero te aseguro que no tengo conocimiento formal de cualquier otra opción.

 

¿Cuál es el momento más importante del periodo de desactivación que se llevará a cabo en Ferrol?

El Estado Mayor de la Armada estima que para el 30 de junio habremos finalizado con la segunda fase. El proceso de baja de una unidad tiene tres fases. La primera, que concluimos el pasado miércoles al salir de Rota, se llama previa de inmovilización, pero por las especiales características del barco se ha solapado con la segunda, la de desarme, puesto que las unidades aéreas están basadas en Rota, no aquí. Hay, por lo tanto, elementos que ya hemos dejado en Cádiz porque no tiene sentido que las hubiéramos traído para acá y luego volver a llevarlas. Eso hemos hecho con el combustible y la munición de los aviones o con prácticamente todo el tren amarillo, es decir, los vehículos para mover las aeronaves en el hangar y en cubierta. Esa fase de desarme de la capacidad aérea del portaaviones se ha hecho en Cádiz, así como la de equipos propios de comunicaciones o ayuda a la navegación. Aquí, en Ferrol, tenemos que hacer el grueso del trabajo y acabarlo el 30 de junio; a partir de ahí empieza la tercera fase, de valoración y subasta.

 

¿Cuánta dotación trabajará en estas tareas?

La norma que rige el proceso de baja de unidades dice que cuando el barco queda inmovilizado, y quedaremos así una vez atraquemos en el Arsenal, no debe quedar a bordo más de un tercio de la dotación, que es de 596 hombres. Como no vamos a operar aeronaves, ha venido el servicio de vuelo imprescindible para las cinco aeronaves que utilizamos el miércoles. Hemos navegado con un tercio de la dotación, 216 hombres, de los que 13 ya volvieron para Rota el fin de semana. La idea de la Armada es que a mediados de marzo nos vayamos casi todos.

 

¿Qué significa para un marino haber comandado el “Príncipe de Asturias” y, además, ser el último?

¿Tú sabes cuántos mandos en el empleo de capitán de navío hay en la Armada? Cinco: “Galicia”, “Castilla”, “Juan Carlos I”, “Elcano” y este. En una promoción de la Escuela Naval salen del orden de 50 o 60 hombres, de modo que si cuando salí yo, en el año 83, me dicen “¿Crees que va a llegar allí arriba?”, no me lo creería. ¿Qué significa? Pues la culminación de un sueño que nunca pensaste que fuera a ocurrir. Es un orgullo que la Armada confíe en ti, que el Ajema te asigne este barco... Este u otro, porque en 33 años de servicio solo he estado en una dotación que haya dado de baja un barco, el “Valdés” –1986–, que trajimos a Ferrol a desguazar. No es agradable, porque es como cuando vendes tu casa, la de tus padres o la de tus abuelos, pero no por ello deja de ser un orgullo y una responsabilidad.

 

¿En qué se diferencia el mando en este buque con respecto a otros en los que ha estado?

El mando es el mismo siempre; tú tienes a tu cargo una dotación de la que eres responsable, de sus condiciones de trabajo, de su instrucción, de su adiestramiento... Da igual que seas el comandante del más pequeño de los patrulleros que haya, da igual que mandes 40 hombres o 596... La responsabilidad es tuya porque tienes que estar listo para lo que la Armada demande de ti. ¿Qué diferencia hay? Que era el único portaaviones, con su particular organización y estructura. Aquí todo el mundo tiene servicio de máquinas, de operaciones, control de buque, aprovisionamiento y este, además, servicio de vuelo, que es su razón de ser. Son casi 100 hombres dedicados solo a mover y operar aeronaves, o traerlas a nuestras cubiertas.

 

¿El buque tenía algo que envidiarle a los portaaviones de otras Marinas?

Cuando este barco entró en servicio, a finales de los 80, solo EEUU, la URSS, Reino Unido y Francia tenían portaaviones. España e Italia se metieron en ese selecto club de naciones del mundo que operaban buques de estas características. El “Príncipe de Asturias”, para su porte, era muy superior al “Garibaldi” italiano o al los de la Royal Navy de Gran Bretaña, que, por cierto, ya no los tiene. El nuestro partió de un proyecto, un bosquejo, que se le compró a EEUU. Bazán hizo un gran trabajo y logró que este barco fuera mucho más estable que los de su generación, además de operar con mayor capacidad en malas condiciones, incluida su cubierta de vuelo.

 

¿Y después de mandar el “Príncipe”, qué?

No lo sé. Ya es un sueño haber llegado aquí, algo que no te podías imaginar. La Ley de la Carrera Militar es bastante reciente, apenas tres años, las condiciones se han endurecido para todos nosotros... Dicen que hay que ser feliz con lo que haces en cada momento.

 

“Mandar este barco es la culminación de un sueño que nunca pensé que fuera a ocurrir”

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