La suerte del (posible) campeón

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Probablemente, el Pontevedra será campeón de liga porque es capaz de ganar partidos con su versión más gris, algo que no consiguen, por ejemplo, Cerceda, Fabril o Arosa. Ante un Silva plagado de bajas, se llevó la victoria con un gol de Jorge Rodríguez en el minuto 89 propiciado por un error garrafal de David Yáñez.

Las siete bajas del Silva podrían estar, perfectamente, en un once inicial. El portero Manu, los defensas Miguel Ruso, César, Rebollo y Chiki, el mediocentro Michi Leal y el polivalente Carlos Rey vieron el partido desde la grada. El de las ausencias es un factor con el que el Silva ha sabido convivir durante la temporada. Está acostumbrado y da la cara falte quien falte. El Silva no tiene complejos y es competitivo esté quien esté enfrente, incluso el todopoderoso Pontevedra.

Dos centrocampistas, Migueliño (derecha) y Marcos Gómez (izquierda) fueron ayer los laterales de un Silva cogido con pinzas en el que hubo tres parejas: Adrián Bouza y Cardelle (centrales), Kata y Uzal (mediocentros), Movilla y Marcos Suárez (delanteros). Matías y Álvaro trataron de ofrecer frescura, velocidad y desborde por fuera. Eso pudo rescatar el equipo coruñés para elaborar un once inicial que vendió cara la derrota ante el mejor equipo de la liga.

Si por algo llama la atención el Pontevedra es por la calidad individual de sus futbolistas de ataque. Los guantes de Mouriño (derecho) y Jacobo (izquierdo), la potencia de Tubo y la genialidad de Carnero bastan, en muchas ocasiones, para desequilibrar partidos.

En la primera llegada del Silva al área contraria (min.15), Marcos Suárez se fue al suelo cuando notó que Adrián se apoyó en su espalda. Contacto, seguro, ¿suficiente para pitar penalti? Para el santiagués Goyanes López, sí. Kata tuvo la opción de poner a su equipo por delante ante el Pontevedra, pero lanzó mal el penalti. Escogió la izquierda de Edu, pero no disparó ni ajustado ni fuerte ni alto. El portero del Pontevedra, además, se lanzó hacia ese lado y desvió el balón sin tener que estirarse demasiado.

No fue una sorpresa que el Pontevedra llevase el peso del partido, que jugase en campo contrario, y tampoco que el Silva defendiese replegado, con las líneas juntas y tratando de contraatacar. Una vez más, las conducciones de Uzal en zonas interiores se convirtieron en una de las principales armas ofensivas del equipo de Javier Bardanca, aunque ayer sin tanta libertad al no tener a Michi por detrás. Un córner muy cerrado de Álvaro estuvo a punto de sorprender a Edu en el segundo palo. Poco después, Matías, tras una acción individual de Uzal, disparó desviado desde el pico del área.

El Pontevedra rondaba y rondaba con sus ‘jugones’ pero sin llegar a exigir a David Yáñez. En cambio, el lanzamiento, cerrado y desafiante, de Mouriño en una falta lateral condujo al 0-1 (min.42). Carnero disputó y Carnero cazó el rechace para, sin controlar, girarse y soltar un zurdazo cruzado que metió el balón en el fondo de las mallas.

Si en el primer tiempo fue el Pontevedra el que llevó el peso del partido, el resultado favorable o la iniciativa del rival le restaron protagonismo en el inicio del segundo. El Silva aceptó jugar en campo contrario y, además, trató de reducir el tiempo de los ataques del líder adelantando sus líneas en defensa.

El conformismo del Pontevedra recibió castigo. Matías controló en la banda derecha, inició una conducción hacia dentro dejando atrás a su marcador (Lobato) y disparó desde la frontal. El latigazo raso del joven futbolista del Silva entró pegado al palo, justo donde Edu no pudo llegar para evitar la efusiva celebración del conjunto local. 1-1. Media hora por delante.

La reacción de Luisito fue instantánea. Antes del saque de centro, retiró a Tubo y a Lobato para dar entrada Centrón (extremo derecho) y a Anxo (jugó de lateral izquierdo).

Tal vez sea osado decir que Luisito ganó el partido con la entrada de Anxo, pero el Pontevedra, con este lateral izquierdo, fue otro: profundo, dinámico, intenso. En definitiva, peligroso. El acoso por ese costado se pronunció más tras la lesión de Migueliño. Bardanca situó a Álvaro en el lateral derecho y a Naya de interior y la pareja Anxo-Jacobo hizo lo que quiso.

Pese al empuje de los últimos compases del Pontevedra, el Silva apretó los dientes para tratar de salvar un punto más que valioso. No fue capaz. Anxo centró raso desde la izquierda, Yáñez, con el camino libre, se tiró a por el balón pero, inexplicablemente, se le escapó. Jorge Rodríguez, con la caña preparada en el área pequeña, solo tuvo que empujar a portería vacía. Minuto 89, 1-2.

El Silva lo intentó a la desesperada y Naya obligó a Edu a desviar a córner un lanzamiento envenenado que buscaba la escuadra pero ya no había nada que hacer. El Pontevedra ganó gracias a la suerte del (posible) campeón.

La suerte del (posible) campeón