Derrota de distinto rasero

El racinguista Quique Fornos protege la pelota ante la presión del deportivista Diego Rolan | patricia g. fraga
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Dos acciones sucedidas en los primeros minutos explican el porqué de la derrota del Racing contra el Deportivo. En la primera, el defensa racinguista Yeferson Quintana corta la colada en el área del deportivista Diego Rolan, acción que el árbitro castiga con un penalti que permite al conjunto herculino marcar el tanto que al final le dio la victoria. De forma casi inmediata, en una acción a balón parado, la pelota golpea claramente en el brazo del defensa local Mujaid... pero no encuentra el castigo que antes sí había beneficiado al cuadro herculino. Y eso, en un encuentro como el histórico derbi de ayer, en el que los detalles pequeños marcaron la diferencia. fue lo que hizo que la victoria se quedara en casa y el mal sabor de boca en los visitantes.

Antes, el posible miedo escénico que podía haber tenido el Racing se esfumó en cinco minutos. Fueron los que tardó un Deportivo que entró mejor al partido en adelantarse gracias al mencionado tanto de penalti transformado por el uruguayo Diego Rolan, una de las novedades que presentó el cuadro herculino en su once titular. Así que, en un abrir y cerrar de ojos, el equipo ferrolano se vio con la obligación de remontar si quería puntuar y no ceder distancia con los primeros.

Poco a poco se fue entonando el Racing, que empezó a llegar con más frecuencia a la portería –sobre todo a balón parado, fórmula a través de la que se le privó de un penalti por unas manos similares a las que permitieron al Deportivo adelantarse en el marcador–. El equipo ferrolano, de hecho, se empezó a adueñar de la posición poco a podo y su rival limitó su llegada a la meta rival a arreones que no significaron un verdadero peligro.

Incluso, el cansancio derivado del paso de los minutos pareció hacer más mella en el Deportivo, que cada vez se vio más dominado que tenía tanta claridad para llegar al campo rival como falta de ella para resolver sus acciones. De hecho, solo un disparo de David Rodríguez a las manos del portero local aparecen en la cuenta de ocasiones de un Racing que, a pesar de intentarlo, no encontró la manera de hincarle el diente a su adversario.

 

Espeso

En la segunda parte, a pesar de la entrada en el centro del campo racinguista de Javi Rey y de que el Deportivo apostó por jugar con tres centrales con la entrada de Álex Bergantiños, el partido se hizo más espeso, más errático, con menos continuidad. Esta situación, sin embargo, no benefició ni a uno ni a otro equipo, así que las llegadas a cualquiera de las dos porterías pasaron a ser prácticamente inexistentes, pero con el tiempo pasando a favor de la escuadra deportivista, cada vez más dedicada a defender la ventaja que tenía en el marcador a estas alturas.

Si el juego ya estaba siendo lento, en los últimos minutos del partido lo fue incluso más. Con el Deportivo descaradamente preocupado de mantener la ventaja que tenía en el marcador y de entorpecer la salida de pelota del Racing, el equipo ferrolano lo intentó de todas las maneras. Tanto a nivel de cambios como de disposiciones tácticas o maneras de buscar la portería contraria, el cuadro verde no dejó de intentarlo hasta el final del duelo.

Sin embargo, el Racing le faltó un escalón más, el que separa a los grandes equipos de los que aún no lo son. Es a lo que aspira el Racing, pero para ello tendrá que seguir mejorando con el paso de las jornadas, tal y como pregona como manera para vivir y tener éxito en la presente campaña. 

Derrota de distinto rasero