Reconstruyen un hábitat humano de hace unos 1,8 millones de años

El Ideal Gallego-2016-03-11-056-6210eda7_1
|

Científicos reconstruyeron un hábitat humano temprano, por primera vez, y constataron que la vida cotidiana no era nada fácil hace 1,8 millones de años.

Nuestros antepasados humanos, que parecían un cruce entre los simios y los humanos modernos, tuvieron acceso a alimentos, agua y refugio a la sombra en un paradisíaco entorno en la garganta de Olduvai, en Tanzania. Incluso tenían un montón de herramientas de piedra con bordes afilados, dijo Gail M. Ashley, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de Rutgers.

Sin embargo, “qué difícil era vivir”, dijo. “Era una vida muy estresante, ya que estaban en competencia continua con los carnívoros para su comida.”

Durante años de trabajo, Ashley y otros investigadores reconstruyeron cuidadosamente un paisaje humano temprano en una escala fina, utilizando las plantas y otros elementos de prueba recogidos en el referido yacimiento. La reconstrucción del paisaje ayudará a los paleoantropólogos a desarrollar ideas y modelos de cómo eran los primeros humanos, cómo vivían, cómo obtenían su comida (especialmente proteínas), lo que comieron y bebieron y su comportamiento, dijo Ashley.

La famosa paleoantropóloga Mary Leakey descubrió el sitio en 1959 y descubrió miles de huesos de animales y herramientas de piedra. 

A través de excavaciones exhaustivas en la última década, Ashley, otros científicos y estudiantes recogieron numerosas muestras de suelo y los estudió mediante el análisis de isótopos de carbono. El paisaje resultante tenía un manantial de agua dulce, pantanos y bosques, así como pastizales.

“Hemos sido capaces de trazar qué plantas estaban en el paisaje con respecto a donde se encontraron los seres humanos y sus herramientas de piedra,” dijo Ashley. “Eso nunca se ha hecho antes. La cartografía se realiza mediante el análisis de los suelos en una cama geológica, y en esa cama había huesos de dos especies de homínidos diferentes”.

Las dos especies son Paranthropus boisei –robusto y de cerebro pequeño– y Homo habilis, una especie más liviana.

Reconstruyen un hábitat humano de hace unos 1,8 millones de años