Un joven se enfrenta a multas de 280 euros por negarse a abonar el peaje en la AP-9

Alberto Pendo peajes audasa
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Cada vez son más las voces que se alzan contra el peaje de la AP-9 y contra las continuas subidas en el mismo, pero pocos “se atreven” a pasar de las palabras a la acción optando, directamente, por no pagar. Alberto Rendo sí lo ha hecho hace apenas unos días y su reivindicativa acción le ha valido, por el momento, dos multas que suman 280 euros cuyo pago recurrirá.
Rendo, que estudió en A Coruña y abonó, por tanto, en numerosas ocasiones el peaje de la autopista entre la ciudad herculina y Ferrol, decidió ejecutar una acción individual explicando en el peaje los motivos por los que considera que los usuarios de la AP-9 no deben continuar pagando. Sostiene, como muchos otros, que la obra está amortizada, pero en cualquier caso pide información fiable sobre el coste de ejecución, la cantidad que se ha recaudado hasta la fecha en peajes y, en consecuencia, cuánto tiempo o qué cantidad quedaría por pagar.
Pero además entiende que abonar un peaje por desplazarse por carretera entre  Ferrol y A Coruña equivale “a que te cobren por salir de casa”, insistiendo además en la difícil situación que atraviesan muchas personas que, como él, están en el paro, no cobran prestación alguna y no pueden hacer frente a un gasto de nueve euros por ir y volver hasta A Coruña.
El día en que decidió no pagar también se propuso grabar en vídeo lo ocurrido y próximamente lo colgará en internet. Fueron dos horas las que estuvo retenido en el peaje hasta que –a requerimiento de los empleados de la autopista– acudió la Guardia Civil y le impuso una multa por estacionamiento indebido y otra por negarse a pagar.
 Alberto Rendo recurrirá la primera argumentando que fueron los propios empleados los que provocaron problemas de retenciones al negarse a abrirle la barrera –él insistió en todo momento en que no quería ocasionar molestias–, aunque finalmente continuaron cobrando el peaje en una cabina de pago automático. Asegura asimismo que los propios agentes de la Guardia Civil advirtieron a los operarios –el de este joven no es el único caso de un usuario que se niega a pagar– que la forma de proceder es tomar la matrícula para remitir la correspondiente sanción y dejar pasar el vehículo, sin necesidad de requerir su presencia. En cuanto a la segunda multa, considera más difícil que se la retiren porque efectivamente se trata de un tramo de pago que él se negó a abonar.
Aun siendo consciente de la dificultad de sus pretensiones, está dispuesto a reclamar porque “una carretera es un servicio, no un bien de lujo”.

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