Martínez agotará el plazo de treinta días que tiene para darse por enterado de su expulsión

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El alcalde de Becerreá (Lugo), Manuel Martínez, aseguró ayer que ya ha recibido en casa de su suegra el aviso del burofax remitido por el grupo provincial socialista de la Diputación de Lugo para comunicarle el apercibimiento para su expulsión.

Martínez confirmó que recibió el aviso de dicho documento, que fue entregado en “casa” de su “suegra”, aunque avanzó que “va a agotar el plazo”, que es de treinta días, para darse por enterado del burofax.

Una vez con el recibí, según reiteró, procederá a presentar recurso de dicho expediente de expulsión, con un plazo de diez días naturales. Además, comentó que al igual que hizo en los últimos meses convocará a la prensa en la sede del PSOE en Lugo, en la Rúa Salmón, “si” le dejan. Según manifestó, sigue siendo del partido.

Por parte del PSOE se acusa a Martínez de “transfuguismo” y de romper la disciplina de voto de los socialistas provinciales tras apoyar dos propuestas del PP de Lugo en el pleno de organización de la Diputación. También votó para dejar sin un asesor a la Presidencia, en manos del alcalde de A Pontenova. Martínez también anunció que a lo largo de toda la legislatura mantendrá la estrategia de rechazar las iniciativas que lleven el sello de los nacionalista tras impedir el Bloque al alcalde de Becerreá pudiese entrar en la Junta de Gobierno Provincial.

Comprensión de Sestayo

Por su parte, la secretaria general del PSdeG en Ferrol y primera teniente de alcalde de esta ciudad, Beatriz Sestayo, aseguró ayer que “entiende” la actitud del alcalde de Becerreá y diputado de su mismo partido en la Diputación de Lugo, Manuel Martínez, con respecto a las decisiones que el representante socialista está tomando a la hora de votar propuestas del BNG en el organismo provincial. Sestayo argumentó que si un partido como el BNG “mostró sus discrepancias con un diputado provincial”, entiende que “ese mismo diputado podrá mostrar también sus diferencias” y que “puede ser algo direccional y no criticable cuando va solo en un sentido”.

Martínez agotará el plazo de treinta días que tiene para darse por enterado de su expulsión