La asociación de Guardias Civiles ve ineficaz el protocolo frente al acoso

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El trágico suceso ocurrido en la madrugada del martes en la casa cuartel de Pontedeume, ha vuelto a poner el foco sobre los protocolos de actuación en caso de conductas suicidas o episodios de acoso dentro de la Guardia Civil.
Un asunto, este último, que ya generó enfrentamientos entre los sindicatos de agentes y la Dirección General del Cuerpo en el 2013, cuando se aprobó un documento interno para regular estas situaciones. El pasado martes, cuando se conoció que una agente de Pontedeume había intentado quitarse la vida por un 
supuesto acoso laboral, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) fue la primera en sacar a colación la ineficacia de este programa. 

carencias
Miembros de la AUGC en A Coruña explicaron ayer a Diario de Ferrol que el protocolo se elaboró “de prisa y corriendo, en contra de todas las asociaciones de agentes y con el compromiso de consensuarlo más adelante”. Dos años después, el documento sigue vigente sin haber sufrido apenas cambios. “No se ha redactado como una verdadera herramienta de prevención, sino como una extensión del Régimen Disciplinario”, aseguran.
El reglamento, además, obvia la intermediación de una persona ajena en este conflicto. Así, se establece que si un agente sufre acoso en el entorno laboral debe comunicárselo a su superior. Una situación inverosímil si el acosador es el propio jefe de la comandancia –como denunció la agente de Pontedeume–, lo que “podría llevar a la víctima a una espiral de silencio”. 
Otra carencia del protocolo que han denunciado las asociaciones es la falta de plazos para iniciar las investigaciones, que pueden demorarse meses o años. Los responsables de la AUGC en A Coruña denuncian a este respecto la “absoluta vulnerabilidad de la víctima, que puede manifestarse en cuadros de estrés y ansiedad”. 
“En estos casos el acosador no es apartado de su puesto, pero sí el acosado”, explica una delegada de la asociación. Los sindicatos cuestionan los motivos que llevaron a crear este documento propio para la Guardia Civil y proponen, como medida temporal, que se aplique el mismo protocolo que existe en la Administración Pública, que consideran mucho más garantista que el redactado en 2013.

suicidios
En muchos casos, la falta de diligencia ante un caso de acoso puede desembocar en un suceso como el que acontenció el pasado martes en las dependencias de Pontedeume. Las medidas de prevención temprana que la Guardia Civil pone a disposición de los agentes son “un teléfono de ayuda” y “unas guías en la intranet, similares a las que hay para dejar de fumar o para combatir el estrés”, explica un miembro de la AUGC en Coruña.
Ayer, en una comparecencia ante los medios, el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, afirmó que no le consta “ningún tipo de comportamiento” homófobo ni la existencia de “acoso” hacia la guardia civil que se disparó en su vivienda.
Cuestionado, en concreto, por un mensaje de la agente en el que se refería a su superior, Villanueva ha vuelto a apelar a la investigación “que está abierta para esclarecer todo lo relacionado con dicho hecho”, pero ha insistido en que “no hay ninguna constancia y no la puede haber”, en alusión al supuesto acoso.
Respecto a si el comportamiento lesbofóbico hacia ella podría darse aunque no hubiese denuncia, se ha remitido a “declaraciones de los agentes, compañeros que manifiestan que en ningún momento hubo ningún comportamiento homófobo”.

La asociación de Guardias Civiles ve ineficaz el protocolo frente al acoso