La Victoria, éxtasis racinguista

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A por un ascenso viajó el Racing a Jaén y con un ascenso se volvió de él. Por la vía rápida certificó el equipo ferrolano el retorno a Segunda B a pesar de la derrota con la que saldó el partido de vuelta de la eliminatoria de campeones que lo enfrentó al cuadro andaluz. Porque, a pesar de la victoria final, la conquista conllevó sufrimiento, mucho sufrimiento, el que da más valor al logro.

La posesión de la pelota le dio de entrada al Jaén, como era de esperar, el control del encuentro. Su dominio, sin embargo, no le valió para nada más que no fuese mover la pelota en zonas que al equipo ferrolano, bien agazapado en su campo, apenas le crearon peligro. En cambio, la intención del cuadro verde de marcar un gol para estar más cerca de superar la eliminatoria se quedó en eso, en pretensión. Porque en realidad sobre el terreno de juego no se vio nada de eso.


Con el paso de los minutos, el dominio del Jaén se hizo más intenso y, además, se tradujo en más ocasiones para marcar. Así que Antonio López, en dos ocasiones, Armero y Mario Martos probaron suerte con sus disparos ante la portería de Diego Rivas que se erigió en el mejor racinguista de esta fase del partido. El Racing, por su parte, tuvo dos ocasiones a balón parado –un golpe franco de Pablo Rey que se fue alto y un saque de esquina que rondó la portería local–. Sin embargo, cuando parecía que el encuentro iba a llegar empatado al descanso, un cabezazo de Antonio López, tras un córner, igualó la eliminatoria

Aluvión
La segunda parte ya permitió de entrada ver un Racing diferente al de la primera. A pesar de que el Jaén siguió inquietando a través de su control de la posesión, el cuadro verde empezó a demostrar sus armas en busca de la portería rival. Y, justo después de que Emilio Larraz decidiese sacar de la banda a Joselu y meterlo en la delantera, el atacante de Riveira demostró que es el mejor ariete de la categoría y, aprovechando una contra, marcó el tanto que buscaba del Racing.


El gol de Joselu cambió el partido totalmente. Al Racing, porque lo tranquilizó; al Jaén, porque lo desesperó. Así, aunque el cuadro local siguió atacando –aunque de una manera descontrolada, casi como un pollo sin cabeza– si alguien pudo marcar fue el cuadro verde. Joselu pudo coronarse con un segundo tanto en un mano a mano que el meta local desvió “in extremis” pero, sobre todo, el cuadro verde dio una sensación de control que pareció indicar que el camino hacia el ascenso estaba libre.


A pesar de que las cosas estaban muy a su favor, el tramo final del partido incluyó sufrimiento para el Racing. Un remate de Antonio López al larguero y un empuje constante de la escuadra local demostraron que las cosas no iban a ser fáciles. Incluso al final Fran Hernández marcó... pero ya no hubo tiempo para más. El Racing era de Segunda B.

La Victoria, éxtasis racinguista