La “marcha zombi” reivindica el papel de los movimientos ciudadanos para crear una ciudad con futuro

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La plataforma ciudadana Acción Directa de Recuperación de Espazos Públicos lamentó ayer el “sabotaxe” de la “Apocacrise zombi”. Tan solo una decena de personas participaron activamente en la convocatoria con la que se pretendían denunciar los recortes sociales y luchar por la “dignidade secuestrada”. La escasa afluencia obligó a la organización a variar el recorrido previsto pero no mermó la implicación de cuantos secundaron el acto. Perfectamente ataviados como “zombis”, los asistentes partieron ayer a las doce del muelle de Curuxeiras. Las ropas ensangrentadas y la palidez de los rostros se completaba con mensajes críticos con las políticas de PP y PSOE; solicitando la construcción del dique flotante y carga de trabajo para el naval.  
Las estruendosas bocinas llamaron la atención de los vecinos de Ferrol Vello, que se asomaban para curiosear. Conductores y viandantes observaban la “Marcha Zombi” a su paso por la calle San Francisco. A la llegada del colectivo a la iglesia del barrio las caras de sorpresa fueron a más. Los asistentes a la convocatoria se toparon con un grupo de personas que asistían a la celebración de Primeras Comuniones. Las fotografías que tomaban en el atrio familiares y amigos a los niños dieron paso a la sorpresa de cuantos allí se reunían al ver llegar a los participantes en la “Marcha Zombi”.
Fue finalmente en las inmediaciones de la iglesia de San Francisco –y no en la plaza de Armas, como se preveía inicialmente– donde Guillermo Ferrández dio lectura al “Manifesto de Indignación”. Ferrández comenzó su intervención explicando que la “Marcha Zombi” le recordaba a las danzas de la muerte de los campesinos de la Edad Media, con las que se trataba de espantar la peste y desdramatizar la muerte. La celebración de acciones como la organizada ayer por Acción Directa “nega que este futuro teña que ser así”, señaló, incidiendo en que “de non facer nada, o futuro que nos espera terá moito que ver cos mortos viventes”.
Ferrández recordó los problemas por los que atraviesa el sector naval y no olvidó la situación de empresas como Megasa y Poligal, del sector marisquero y de las pequeñas y medianas empresas de la ciudad que tuvieron que cerrar sus puertas. Denunció además la pretensión de convertir la ría en una gasolinera y denunció que “o Ferrol institucional non é quen de garantir un futuro para a cidade, porque se repiten os mesmos erros”.
El “manifesto de indignación” arremetió directamente contra las actuales políticas, a las que culpó del estado de la ciudad. “O Ferrol oficial paraliza a nosa cidade, á espera de que Madrid ou Europa fagan algo para manternos vivos”, apuntó Ferrández, advirtiendo que ese futuro no puede estar marcado por el subsidio y en el paro, sino que debe centrarse en la búsqueda del “traballo continuado”. “Ou cambiamos radicalmente o noso modelo de crecemento económico ou xa podemos sentarnos a contar canto tempo nos queda”, afirmó, apuntando la posibilidad de que Ferrol se convierta “nunha escombreira do olvido”. Contra tan negro panorama, en el manifiesto se instó a la sociedad a urgir un cambio de rumbo y vigilar las administraciones a través de los movimientos ciudadanos. n

La “marcha zombi” reivindica el papel de los movimientos ciudadanos para crear una ciudad con futuro