La plantilla de Navantia ha invertido ya más de cien horas en movilizarse

una de las numerosas manifestaciones protagonizadas por los trabajadores, en mayo pasado j. meis
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En las nóminas de los trabajadores de Navantia se han descontado puntualmente las horas dedicadas a movilizarse durante los últimos dos años. Suman ya más de cien, el equivalente a casi trece jornadas completas de huelga, repartidas en sesenta días de manifestaciones que han cubierto también cientos de kilómetros por Ferrol, A Coruña y Santiago. Los miembros de los comités, además, acumulan el plus de sus caminatas hasta la Delegación del Gobierno y San Caetano y de su mes de encierro en el Concello.
A la suma de esfuerzos en la demanda de carga de trabajo para los astilleros públicos de la ría hay que anotar el incondicional apoyo de la ciudadanía, que en este tiempo ha secundado masivamente tres grandes manifestaciones, fijadas siempre en jornadas dominicales, y entre otras medidas, una huelga general que el pasado 12 de junio paralizó absolutamente toda la comarca y que no tenía ya sólo por objeto el sector naval, sino en general la grave situación económica de la zona.
La respuesta, hasta el momento, es decepcionante. La Xunta ha dejado pasar el verano sin contestar a la petición de una   reunión urgente que las centrales sindicales cursaron inmediatamente después de la huelga del pasado 12 de junio con la razón que les dieron las 50.000 personas que acudieron a la manifestación de aquel día.
Sigue sin concretarse el flotel de Pemex, que según las últimas informaciones estaría en un proceso de licitación cuya resolución debería producirse a mediados del próximo mes, y también continua sin aclararse si se ha planteado ya la consulta formal a Bruselas sobre el dique flotante o no. En los últimos meses ha continuado dilatándose la esperada adjudicación del LHD para Turquía –que se construiría en astilleros de aquel país– y otros programas del mercado de buques militares. Así, en este momento parece que las expectativas más inmediatas se centran en la ejecución de cuatro gaseros para el consorcio español Repsol-Gas Natural, un trabajo que se repartiría entre los astilleros de Cádiz y Ferrol.

actividad
Hace dos años los representantes sindicales del naval advertían de que había ya un goteo incesante de despidos en las empresas auxiliares. Se notó primero en el astillero de Fene, donde en aquellas fechas se apuntaba la presencia de 400 operarios menos, pero el pronóstico se fue cumpliendo y la falta de ocupación ha terminado por afectar a la práctica totalidad de las subcontratas en todos los gremios. También en este asunto se ha tratado de llevar la cuenta: los trabajadores de Navantia sacaron a las puertas de las dos factorías en diciembre de 2011 sus viejos buzos de faena y colgaron en la Esteiro un cartel con una cifra que se ha ido incrementando sin cesar. El 1 de junio pasado se actualizó por una vez y situó en 2.315 los empleos destruidos.
Con la mayoría de los trabajadores incorporados ya a sus puestos después del período de vacaciones, las demandas de Navantia volverán de inmediato a la calle. El comité de empresa de Ferrol tiene intención de iniciar esta próxima semana las asambleas informativas por tajos y el de Fene confirmó, igualmente, que se pone de nuevo en marcha el engranaje para sostener la presión que, según han reiterado en numerosas ocasiones los delegados sindicales, ha conseguido mantener dentro de la agenda política el problema de los astilleros públicos.
El comité intercentros de Navantia tiene intención de solicitar una reunión con la dirección de la compañía para que, a la mayor brevedad, se les informe sobre la situación de la carga de trabajo en cada factoría y de las ofertas presentadas a diferentes concursos.

La plantilla de Navantia ha invertido ya más de cien horas en movilizarse