Domingo 16.06.2019

Irrepetibles

asta los más críticos reconocen la aportación de Alfredo Pérez Rubalcaba durante estas tres últimas décadas, especialmente, en el campo de la educación, base de la igualdad de oportunidades, y su importante contribución al fin del terrorismo etarra, punto de inflexión para recuperar la normalidad política en el País Vasco, fundamento de la convivencia. 
Claro que hay muchas más aportaciones, pero hoy quiero quedarme con estas dos, creo que importantísimas para España.
Este reconocimiento es una oportunidad para recordar y reconocer a todos los hombres y mujeres que hicieron posible el desarrollo y la modernidad de este país. Son muchos más de los que pensamos los que contribuyeron a construir el entramado institucional democrático que, afortunadamente, vertebra nuestro país. 
Así, enlazando con la aportación de Rubalcaba al fin del terrorismo, una de la víctimas etarras, Ernest Lluch, otro infatigable luchador para alcanzar la convivencia en Euskadi, fue quien de diseñar y poner en marcha el Sistema Nacional de Salud, garantía de la universalidad de la asistencia, la igualdad de servicios sanitarios en toda España y fundamento clave para avanzar en el desarrollo del Estado autonómico. O, también, Sáenz de Cosculluela, impulsor del desarrollo de infraestructuras de comunicaciones, construidas con un buen uso de fondos de la Unión Europea. En fin, personas, personajes, irrepetibles.
Actualmente, la política se convirtió en un espacio de desencuentros y confrontaciones irracionales entre representantes de los distintos partidos políticos. 
Por eso, volviendo la vista no muy atrás en el tiempo parece mentira que una parte importante de la nueva generación de políticos esté tirando por la borda las enseñanzas de toda esa generación de grandes servidores públicos. Aunque parece que se abre un hilo de esperanza.
El resultado de las últimas elecciones generales parece que calmó bastante el ruedo político. 
Efectivamente, el insulto fácil, la mentira interesada y la descalificación gratuita parecen haberse guardado en el cajón de cosas inútiles. No sé si se reavivará una vez constituidas las Cortes Generales y celebradas las elecciones municipales, pero disfrutemos de este tiempo apacible.
Después de más de diez años de crisis económica, social y política es hora de llegar a consensos políticos para recuperar la alegría y la fortaleza necesarias para afrontar el futuro que hay que construir entre todos. El ejemplo de estos personajes irrepetibles es un buen espejo donde mirarse.
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