miércoles 21.08.2019

Hora de ser prácticos

Es muy legítimo que haya gente disgustada por la adjudicación de la obra de la Plaza de Armas desechando el aparcamiento público. También, a mí me habría gustado que el gobierno ferrolano optara por reformar el actualmente clausurado. Aún más, preferiría ver pasar de los planos del proyecto a la realidad de las obras el realizado por D. Manuel Gallego Jorreto, flamante Premio Nacional de Arquitectura. 
Pero las cosas son como son, y el Alcalde Suárez, al alimón con la concejala Fernández, optaron por la manía corporativa de encomendarse al colegio de Arquitectos para definir la nueva traza de la Plaza de Armas, por lo que, supongo, contratarán la revisión médica de los funcionarios del concello basándose en un estudio previo del colegio médico, las auditorías en uno de los economistas y el transporte público en el correspondiente de los ingenieros de caminos. En esas andamos.
Ahora bien, firmado el contrato de obra sería indignante que algún partido de la oposición intente paralizarla. Llegados aquí, les recuerdo que los que ahora se rasgan las vestiduras y quieren un parking, cuando se contrataron y realizaron los estudios para poder licitar la concesión de obras de uno nuevo impidieron por todos los medios que pudiera llegar al Pleno Municipal con posibilidades de prosperar. Verdad, Sr. Rey.
Por tanto, es momento de ser prácticos y analizar las consecuencias inmediatas de perder un aparcamiento público en el centro de la ciudad para paliar, en la medida de lo posible, su ausencia. Me refiero, claro está, a que no hay otro en las inmediaciones con posibilidad de acceso a las personas con discapacidades funcionales; el del Cantón carece de ascensor y solo se puede acceder por dos escaleras; o el volumen de plazas perdidas si de verdad pensamos en una peatonalización efectiva, pues en algún lugar habrá que meter los vehículos.
A su vez, es hora de ir un poco más allá. Desde implantar las medidas para la peatonalización efectiva, pasando por poner en uso público el garaje del concello en la calle Ruvalcaba (supongo que seguirá siendo de propiedad pública) hasta adecentar y ordenar el barrizal del Sánchez Aguilera. Y, como usuario del transporte público, no se me olvida el deseo de que mi Alcalde asuma la gestión del transporte público, hoy en manos de la Xunta, para mejorar sus frecuencias y rutas con un parque de autobuses sostenible medioambientalmente y asequible al ciudadano.
En definitiva, cuanto antes empiecen las obras, mucho mejor. Que se desarrollen con normalidad y que la disfrutemos pronto. Suerte, Alcalde.
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