jueves 17.10.2019

Nobel para el sensor de oxígeno

Respirar oxígeno es fundamental para vivir y lo sabemos desde hace mucho tiempo. Lo que no teníamos tan claro era como nuestras células se adaptan a la cantidad de oxígeno de que disponen, un mecanismo biológico que regula entre otras cosas el desarrolla embrionario, la respiración, la inmunidad o la respuesta a la actividad física. Es algo que está involucrado también en muchas enfermedades y patologías, desde el ictus o el infarto hasta la anemia y el cáncer. William Kaelin, Gregg Semenza y Peter Radcliffe han obtenido este año el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por haber aclarado entre los tres este mecanismo que permite a todos los animales transformar oxígeno en energía. 

Kaelin, oncólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, estudiaba por qué algunos pacientes de cáncer presentaban un exceso de vasos sanguíneos en los riñones y descubrió que estos tenían desactivado el gen VHL, que funciona como un interruptor que previene el cáncer. Kaetlin y Ratcliffe descubrieron después que VHL además es una parte esencial del sensor de oxígeno celular, al ayudar a preservar las proteínas necesarias cuando falta el oxígeno y eliminarlas cuando abunda.

Al mismo tiempo, Semenza, de la Universidad Johns Hopkins de Nueva York, se centró en el estudio del gen EPO, fundamental para elevar los niveles de oxígeno al producir eritropoyetina, una hormona que después se convirtió en uno de los compuestos de dopaje deportivo más usados. Más tarde, Semenza desarrolló unos ratones transgénicos con el gen EPO humano y en ellos identificó una secuencia genética encargada de iniciar la producción de EPO cuando bajan los niveles de oxígeno. Dos años después demostró que este mecanismo estaba presente en todos los tejidos animales.

Ambas investigaciones juntas han servido para entender como funciona el sofisticado sensor celular que es esencial para el funcionamiento de los músculos durante el esfuerzo, la correcta respuesta del sistema inmune, el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos o la formación del embrión. Es un premio a una importante investigación básica, sin una aplicación directa, pero que ha abierto la puerta al desarrollo futuro de nuevos tratamientos y que tendrá un impacto importante en la medicina, demostrando la importancia de invertir en investigaciones que sirvan para ampliar la base de nuestros conocimientos.

Nobel para el sensor de oxígeno
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