• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

La lotería del cáncer

El cáncer es una de las principales preocupaciones para la investigación médica.

El cáncer es una de las principales preocupaciones para la investigación médica. Importa tanto saber como combatirlo como entender los mecanismos que lo motivan. Hasta ahora se barajaban dos posibles motivos que explicaban las mutaciones que lo provocaban. Por un lado estaba la herencia genética y por otro los factores ambientales. Ahora, un reciente estudio añade una nueva variable: el azar.
Los investigadores y médicos se quedaban muchas veces sin respuesta ante determinados casos de cáncer, que no se podían explicar atendiendo a los dos criterios clásicos. Esto motivó que en 2015 un equipo publicara un estudio en el que apuntaba a la posibilidad de la “mala suerte”. En su día fueron muy criticados tanto por la metodología empleada (se centraban solo en algunos tipos de cáncer muy raros y únicamente en Estados Unidos) como por el mensaje que podía trasladarse a la población de que en el fondo no servían de nada las medidas preventivas.
Ahora estos mismos investigadores han tomado nota de las críticas y presentan un nuevo estudio. Son en total 32 tipos diferentes de cáncer los analizados y en nada menos que 69 países. Y los resultados corroboran sus impresiones iniciales. En números absolutos, los investigadores explican que hasta un 66% de los cánceres se debe al azar. En otras palabras, en dos de cada tres casos no hay forma de prevenirlos y cualquiera puede acabar padeciendo esta terrible enfermedad, por mucho que se cuide.
Son unos resultados que sin embargo conviene matizar. Así, en el cáncer de pulmón el 65% de las mutaciones implicadas son causadas por factores ambientales, sobre todo el consumo de tabaco. Mientras, en el cáncer de próstata, cerebro o huesos los factores ambientales suponen un porcentaje anecdótico, siendo la inmensa mayoría aleatorios ¿Quiere esto decir que debemos olvidarnos de las medidas preventivas? ¡Por supuesto que no! Aunque los factores genéticos y ambientales no sean la principal causa, siguen significando un factor que se debe controlar. Si uno puede evitarse aunque sea el 1% de posibilidades de padecer un cáncer ¿Por qué no lo va a hacer? Para lo que sí sirve esto es para hacernos entender que el riesgo cero no existe en cuestión de cáncer, por mucho que nos esforcemos, y de la importancia de seguir investigando para desarrollar nuevos tratamientos que ayuden a mejorar la supervivencia.