miércoles 20.11.2019

SIN MODELOS NI LÍDERES

Mi apreciado maestro y amigo Man Castro, que además de “Tirar de hemeroteca”

Mi apreciado maestro y amigo Man Castro, que además de “Tirar de hemeroteca” en su estupendo blog “Acotaciones de un ferrolés” y escribir en el digital mundiario.com también colabora ahora los viernes en publicoscopia.com, se lamentaba ahí atrás hablando de la corrupción generalizada en España (preguntándose si solo está en las entrañas del poder o en las de la sociedad entera... toda vez que no se castiga en las urnas a los partidos manchados) y la urgente necesidad de regeneración, para la que no hay modelos ni líderes, refiriéndose a carencias endógenas según me aclaró tras osar rebatirle por ser algo conocedora del percal y sus miserias.
Empecé alegando que modelos de conducta como sociedad en los que mirarse hay y los menciona en su exposición; sociedades envidiadas por lo social, industrial, medioambiental..., y por ende, en los principios y valores de los que están dotados y por los que se rigen, he aquí el quid del asunto, mientras que nosotros los latinos, aún habiéndolos mamado en clase de religión, tenerlos enumerados en el catecismo y razonarlos en clase de ética, el cinismo patrio campa libremente en las misas los domingos y la doble moral en la feria del Rocío, por decirlo en sentido figurado y aprovechando que aún perdura el influjo semanasantero.
En cuanto a líderes, ciertamente estamos huérfanos. No porque no haya españoles dispuestos, preparados, honrados y con brillantes hojas de servicio, profesional, público y/o privado, tal como avalan las cuentas de resultados y objetivos alcanzados allí por donde han pasado ejerciendo, sino porque no están presentes en el coco del común de la masa votante, teledirigida para ver únicamente a miembros y miembras de los partidos apesebrados que, a su vez y junto con sus satélites, ya se encargan de impedir que nadie decente asome la cabeza.
¿Por qué en estos partidos todo queda en manos de los últimos de la clase? Era de esperar que quisieran gente preparada, profesional y con opinión porque lo contrario ha dado lugar a la deriva conocida en Navantia, en los Consejos de las Cajas, se repite la movida en el Consejo de Seguridad Nuclear (el Pleno del Consejo... presidente/a y cuatro consejeros/as, cuya elección sigue un riguroso proceso democrático en el Parlamento español... ser personas de reconocido prestigio, son nombrados por el Gobierno tras consulta a la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso de los Diputados...) por citar unos ejemplos; sin embargo promocionan a dóciles y borregos, según los destinos, públicos u orgánicos, que sirvan sin rechistar a los espúreos intereses que ahora van saliendo.
Los aparatos de los partidos, sin principios ni honorabilidad, ya se encargan de apartar de la política a esos líderes que podrían ponerse al frente de cualquier regeneración porque llevan en la sangre un alto sentido de la eficacia en la función pública y del éxito empresarial alcanzado con honradez y trabajo.
¿Qué pintaba Manuel Pizarro, con un currículum profesional envidiable y a quien los accionistas de Endesa bien podrían rendirle una buena mariscada, sentado haciendo banquillo junto a la Andreíta Fabra que profirió un “que se jodan” por toda actividad parlamentaria, después de haber sido el gran fichaje del PP para las generales de 2008 y mientras era nombrado ministro del área un espécimen como Montoro?
Si traemos a colación el debate Solbes-Pizarro  recordaremos cómo un Solbes entrenado en el arte del mitineo y presto a mentir, como años después reconoció, sin pudor alguno barrió a un Pizarro asistido de toda razón demostrada con hechos y argumentos pero carente de tablas mitineras.
¿Quién ganó, para el gran público? Triunfó, por supuesto, la demagogia, el circo, los cantos de sirena y la masa crítica, que mantiene Sálvame en prime time, votó en consecuencia.   Así que aunque a Pizarro y a otros como él le sobren las motivaciones endógenas, por volver al aserto de Man, ¿qué puede hacer si el partido no ha apostado por él y, al margen y a mayores de la corrupción generalizada, tiene enfrente a los demagogos habituales jaleando a la tropa hasta conducirnos a la bancarrota con políticas de progres de salón? Alguna responsabilidad tendremos los votantes.

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