viernes 22/1/21

Cuesta creer a Sánchez

Lo malo de escuchar a Pedro Sánchez es que tiene una trayectoria de doblez que cuesta creerle. En la misma mañana en la que se trasladó a la Puerta del Sol donde está la sede de la Comunidad de Madrid para entrevistarse con la presidenta Isabel Díaz Ayuso diciendo que había que sustraer el análisis de la pandemia al debate político, su partido, el PSOE, convocaba una manifestación para protestar contra las medidas de restricción de movimientos en determinados distritos de la capital adoptadas por la presidenta madrileña. Medidas que a Sánchez le parecían adecuadas.

Sánchez tendía la mano a la señora Díaz Ayuso anunciando la disposición del Gobierno para colaborar en la lucha contra la expansión de la pandemia, recordando que el confinamiento durante el estado de alarma había sido el mejor instrumento para frenar el auge de los contagios.

Una conclusión que extraída como experiencia de los días dramáticos de los meses de abril y mayo cuando los fallecimientos se contaban por miles han hecho suya los técnicos de la comunidad madrileña estableciendo a su vez áreas de confinamiento en determinados distritos en función del número de contagios.

A esas medidas, sin embargo se han opuesto desde el primer momento tanto el PSOE como Podemos y hemos visto cómo han puesto en pie a decenas de manifestantes coreando lemas demagógicos. “El PP confina a los pobres”. Y en la misma línea el vicepresidente arremete contra la presidenta madrileña acusándola de “criminalizar a los pobres”.

Sánchez, que aboga por no politizar la gestión de la pandemia durante la rueda de prensa conjunta posterior al encuentro con Ayuso, se puso de perfil cuando le recordaron que este fin de semana Adriana Lastra, número dos del PSOE y portavoz del Grupo Parlamentario, había puesto de chupa de dómine a la presidenta madrileña acusándola de “trocear el Estado de bienestar “y “destrozar” la sanidad de la Comunidad de Madrid.

El encuentro en la Puerta del Sol ha tenido mucho de puesta en escena y poco de concreción. En la estrategia de La Moncloa aparece claro el reparto de papeles. Sánchez, en primer plano, se presenta como el hombre de Estado dispuesto a colaborar con una comunidad autónoma que atraviesa por una crisis sanitaria aguda y, en paralelo, por detrás, Podemos y el PSOE anuncian una manifestación. 

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