jueves 02.07.2020

Medidas antipederastia

Hace unos días finalizó la cumbre del Papa con los Presidentes de las Conferencias Episcopales, altos cargos de la Curia y los Presidentes de las asociaciones de superiores religiosos.
El fin de las sesiones era debatir sobre el espantoso asunto de la pederastia y proponer medidas para erradicar tales escándalos en la Iglesia Católica. En una de las sesiones, las víctimas tuvieron la oportunidad de explicar ante el pleno, sus versiones de lo sucedido que fue escuchada por todos los representantes.
El Papa, además de pedir perdón, entonó el “mea culpa” reconociendo que tanto obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos han protagonizado numerosos casos de violencia a menores ocasionándoles importantes daños, además del creado a la propia Iglesia.
Insistió que era necesario analizar la situación en cada Diócesis y (importante) tomar medidas para que no volviese a suceder caso alguno. Reconoció que se han destruido expedientes y que en bastantes casos ni siquiera se crearon con la intención de proteger a los culpables. Un tirón de orejas.
Hecho el propósito de enmienda, falta saber cuáles son las medidas a tomar que eviten vuelvan a ordenarse nadie con tales tendencias, porque nos tienen muy acostumbrados a una puesta en escena melodramática del perdón y luego “si te he visto, no me acuerdo”.
Las primeras medidas han de ser con los culpables de los delitos y denunciarlos, al igual que a los cómplices que han ocultado los casos, destruyendo los expedientes, o ni llegar a crearlo. Porque los que han encubierto tales delitos, son tan culpables como los curas y religiosos delincuentes.
La ley hay que aplicarla con contundencia y ejemplaridad. Y urge, ya que la táctica de dejar pasar el tiempo, en este caso, no valdrá.
Espero que nuestro Presidente de la CE le ponga más ánimo del que aparenta.
Confiemos que esta cumbre sea el antes y después de las vergüenzas “sotaniles”.
Que sea el inicio de otras maneras porque la enorme mayoría de curas y religiosos son ejemplo de trabajo y de vida y no se merecen que las barbaridades de unos pocos les afecten en su trabajo y perjudiquen.

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