jueves 09.04.2020

Un chiste que pasa a ser un fallo imperdonable

nadie es infalible, pero hay errores que ni con la excusa del desconocimiento o la presión se pueden cometer. Porque cuando se ponen vidas en juego no está permitido fallar. Que el Gobierno compre test rápidos para detectar el virus como medida estrella para frenar los contagios y resulten ser defectuosos es imperdonable. Y lo que ha venido después respecto a su adquisición, aún más. Es el chiste del producto que nada tiene que ver cuando aparece en la web de cierta plataforma de compras china y cuando llega a casa convertido en realidad cruel. Y lo más preocupante es que la Embajada china asegura que la empresa a la que supuestamente España habría comprado las pruebas no tiene licencia y el Ejecutivo lo sabía. Toda la historia suena terrible, y aunque desde el Ministerio de Sanidad se defiendan diciendo que compraron los test a través de un proveedor nacional y que contaban con homologación europea, el daño en la opinión pública y, lo que es peor, en la salud, ya está hecho. FOTO: pedro sánchez, tensionado | europa press

Un chiste que pasa a ser un fallo imperdonable
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