• Lunes, 12 de Noviembre de 2018

(Off topic) Estudio, disciplina y constancia

Hace algunos años, en el Campus de la Universidad de Santiago,

Hace algunos años, en el Campus de la Universidad de Santiago, se aconsejó a los alumnos que se guiaran por estas tres pautas (las que titulan esta columna) que sin duda les llevarían al éxito en su formación académica. No hace mucho un amigo mío me soltó la siguiente sentencia: “En la época de Franco sólo estudiaban los ricos, ahora sólo estudian los pobres”.
Es lamentable la situación de la España actual, y si sólo estuviera corrompida la esfera política, aún nos quedaría la esperanza de que, algún día, nuestro país se llegara a regenerar, pero cuando también afecta el ámbito académico pues,… apaga y vámonos. 
Vivimos en una sociedad donde los malos y los corruptos siempre ganan, eso ya lo sabemos, pero que encima se pongan chulos diciéndonos que tienen un montón de grados y postgrados nos parece ya de una desfachatez insultante. 
Me gustaría pensar que los casos de Cifuentes y Casado son una excepción en la Universidad española, pero me temo que no. También hay casos, como el de un importante dirigente político de izquierdas que, a pesar de los años transcurridos, su tesis sigue sin ser publicada, al menos electrónicamente. El caso es que  no se sabe muy bien por qué, aunque se rumorea que está copiada de otra. Ignoro hasta dónde está podrida la Universidad, pero si lo está como la política, estamos ante una verdadera emergencia nacional.
Seríamos mucho más felices si nos pudiéramos podemos poner una venda en los ojos… fijarnos sólo en los excepcionales casos en los que el mérito triunfa…pensar en la honradez de la gente etc…, pero si hiciéramos eso viviríamos en un “Matrix” tan placentero como falso. La verdad duele, sí, pero al menos quiero saberla.
Es patético leer las tesis doctorales que se publican. Rara es la que supera los 500 folios a doble espacio, es decir, que en realidad apenas si superan 250 páginas. El otro día llegó a mis manos una que me interesaba especialmente, y comencé a leerla con avidez. Divida en cuatro partes, el autor sólo dedicaba una de ellas al motivo principal de su investigación, lo demás, refrito puro. Quizás lo peor fue comprobar que los anexos, ocupaban más de la mitad del volumen. Si al menos en la parte central de su trabajo nos hubiera descubierto algo nuevo, la habríamos dado por buena, pese a su brevedad, pero ni eso.
Hace mucho tiempo ya que las universidades no publican (al menos en formato papel) las tesis doctorales. Sólo algunas escapan a esta regla, y suelen ser la de mayor interés y calidad. Pero algunas, absolutamente mediocres también se publican… y obtienen premios de investigación con recompensa económica. Curioso y sospechoso… ¿existirá una mafia académica?
Conozco casos de personas que se han ventilado la carrera en dos años y medio. Las prisas siempre tienen una justificación; y no es otra que justificar lo injustificable. También he conocido a personas con graves déficits intelectuales que tienen una carrera universitaria gracias a sus ídem físicos. Y es que “la pena” es lo que más vende en este mundo…lo he visto tantas veces. Esta es la España corrupta del siglo XXI, la misma que la del siglo XX, idéntica a la del XIX…y así podríamos llegar hasta el Imperio Romano.