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Luz verde a la reforma laboral

confirmo la apuesta de mi último comentario: la reforma laboral será convalidada en el Congreso y no se romperá el llamado bloque de investidura. Buena noticia para avanzar en la recuperación económica y la estabilidad al sistema.

Estamos a pocas horas de la votación y los objetores del pacto del Gobierno con patronal y sindicatos no han dejado de enredarse en absurdos debates alejados del “qué” (los contenidos de la reforma y el hecho mismo de estar consensuada) y centrado en el “quiénes”.

Los amigos independentistas de Sánchez hacen el papel de izquierda ofendida porque el Gobierno buscó el apoyo derechoso de Ciudadanos. El izquierdismo de ERC y Bildu no lo soporta.

Pero soporta perfectamente la compañía del PP y Vox en el rechazo a la reforma. Ojo, porque el intento de dar acomodo mental a semejante contradicción le puede llevar a uno a tirase por la ventana.

Que el sentido común nos asista. Dice que los garantes de la pervivencia de la reforma laboral, como algo positivo para el crecimiento y la creación de puestos de trabajo, son sus hacedores: trabajadores y empresarios. No tales o cuales partidos. No tal o cual alineamiento de votos en la convalidación del decreto: vía Yolanda hacia el bloque de investidura o vía Bolaños hacia la suma de Ciudadanos con grupos minoritarios.

Pero antes de que el debate previo se pierda en la polvareda, conviene denunciar las faltas de respeto al presidente de la patronal, Antonio Garamendi, por parte de los objetores de la reforma. Por cierto, más duros los de la derecha.

Desde el PP se le acusa de estar a las órdenes de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. Y desde el PNV, por boca de su líder, Antoni Ortuzar, se le ha caracterizado como un “rehén de Moncloa”, mientras se sugería maliciosamente que “alguien debería ponerlo firme”.

No menos aberrante han sido los pronunciamientos de partidos que se declaran de izquierdas, como Bildu y ERC, claramente orientados a suplantar a los sindicatos en la tarea de decidir lo que conviene o no a los trabajadores. Los mismos que se rasgan las vestiduras porque el Gobierno haya buscado la complicidad de Ciudadanos mientras Rufián (ERC) y Otegi (Bildu) sumaban sus votos a los del PP y los de Vox para tumbar una herramienta clave en la recuperación económica del país.

Todo parece indicar que la reforma saldrá adelante este jueves en el Congreso. Pero si se frustrase -no parece que vaya a ser el caso-, los objetores de esta (PP, VOX, ERC y Bildu, básicamente) habrían dado un golpe bajo a la cultura del pacto y el diálogo social, que forman parte del círculo virtuoso de una democracia sana.

Luz verde a la reforma laboral

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