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África, América, Europa: un agujero negro

La política no es solo interior. Debe haber también política exterior. Y hay que hacerla con inteligencia porque no solo se trata de estar allí donde se toman las grandes decisiones y ser influyentes sino también de ayudar a los intereses de los nacionales: los particulares y los de las empresas. Cada vez hay más compañías españolas con intereses fuera de España, pero no estoy seguro de que cuenten con las ayudas y los apoyos necesarios por parte de nuestra diplomacia para abrir y consolidar mercados. Lo que sí parece claro es que a los dos últimos presidentes españoles les ha importado muy poco la política exterior. Y así nos va.


Lo de África no hay ni que contarlo. España ha perdido el equilibrio diplomático en el Magreb en el peor momento y como Europa no nos saque las castañas del fuego, van a pasar muchos años hasta que se restablezca un diálogo fluido con Argelia y Marruecos que no tenga como bases el desprecio o la sumisión. Los errores de la política exterior de Sánchez han sido graves y continuos. Y, ahora, vamos a estar permanentemente bajo la amenaza de movimientos migratorios impulsados desde uno u otro país en función de sus intereses, y de crisis energéticas con un alto coste añadido. África es un continente en expansión, donde China y Estados Unidos se están disputando el futuro comercial, tecnológico político y militar -aquí se suma Rusia-, en el que España está desaparecida o expulsada.


Por otra parte, es dramática la pérdida de presencia y de influencia de España en Hispanoamérica y el deterioro de la imagen de nuestro país en casi todo ese continente al que nos unen lazos tan fuertes como el idioma, la cultura, el afecto, la economía y los principios. La última piedra es la no asistencia del ministro de Exteriores español a la devaluada, pero siempre importante, Cumbre de las Américas.


Rajoy y Sánchez han ignorado la relación con Hispanoamérica y, como en Cataluña, han permitido la reinvención histórica de la historia de los últimos siglos sin plantear una inteligente acción diplomática y cultural para hacer frente a las mentiras y estrechar lazos. Enviar al Rey a las tomas de posesión de nuevos presidentes es ponerlo en situaciones cada vez más incómodas. Hispanoamérica no está hoy en el radar de España y la influencia de la transición a la democracia en España, que fue decisiva para que muchas naciones americanas pasaran de la dictadura al constitucionalismo.

África, América, Europa: un agujero negro

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