domingo 12.07.2020

Wuhan, cuna de la pandemia echa a andar, mientras China mira a sus fronteras con recelo

Los ciudad recupera la normalidad en medio de la preocupación por el número de positivos extranjeros
Pasajeros con mascarillas cogen el metro de Wuhan, en la provincia de Hubei | efe
Pasajeros con mascarillas cogen el metro de Wuhan, en la provincia de Hubei | efe

La cuna de la pandemia de coronavirus, la provincia centro-oriental china de Hubei y su capital, Wuhan, continúan con su tímido proceso de vuelta a la normalidad en un momento en el que las cifras oficiales muestran que la propagación de la enfermedad se ha logrado limitar hasta números casi anecdóticos.

Ayer, los trenes comenzaron a llegar a Wuhan y los viajeros que aspiren a apearse en el epicentro de la catástrofe deberán contar con una serie de documentos acreditativos de su buena salud.

El metro de la capital de Hubei también retomó las operaciones y la ciudad comienza a recordar lejanamente a la animada urbe de 11 millones de habitantes de antes del 23 de enero, cuando el Gobierno impuso una cuarentena para controlar el brote que concluirá el próximo 8 de abril.

“He ido al supermercado esta mañana. La fila era muy larga y había mucha gente en la calle”, relata un residente de Wuhan que solicita el anonimato.

“Todo el mundo llevaba mascarillas y mantenía metros de distancia entre una y otra persona. ¡Pero mucho mejor ahora, en cualquier caso! Estoy muy contento”, agregó.

A partir de hoy además, volverán a operar los vuelos desde y hacia Hubei, aunque no en Wuhan, que deberá esperar hasta el 8 de abril para autorizar salidas de la urbe, y habrá de aguardar más aún antes de retomar los vuelos internacionales y los que la conectan con la capital china.

Mientras, el Gobierno chino puso en marcha en los últimos días una serie de medidas dirigidas a limitar los nuevos casos de contagiados del coronavirus procedentes de otros focos de la enfermedad en el mundo, que Pekín denomina “importados”.

Por segundo día consecutivo, China registró el viernes 54 nuevos casos de este tipo, 17 de ellos en Shanghái, el mismo número de casos registrados que el pasado jueves.

A la vista de estas cifras, en un momento en el que las autoridades sanitarias aseguran que apenas hay un par de contagios locales a la semana en todo el país y atemorizados por un posible repunte a raíz de estos casos “importados”, Shanghái ha seguido la estela de Pekín: desde ayer, todo viajero procedente del extranjero deberá someterse a una cuarentena en lugares designados por el gobierno local.

Es este un paso que ya había dado días ha Pekín, que metió una marcha más en el control de la enfermedad y comenzó a aplicar la pasada medianoche local del viernes el veto temporal de acceso al país asiático para ciudadanos extranjeros.

Producción parada

Y aunque la pandemia ha paralizado a China de manera momentánea y son varios los indicadores económicos que empiezan a mostrar un claro frenazo, las consecuencias para el medio ambiente son alentadoras.

Los datos publicados ayer por el Ministerio de Ecología revelaron que en las 337 ciudades chinas a las que se realiza seguimiento de la calidad del aire, el número de días con buena calidad fue de 78,3% en enero y febrero, un 7,4% interanual más.

En la región de Pekín-Tianjin-Hebei, por ejemplo, la densidad media de las partículas contaminantes PM2,5 cayó un 15,7% interanual en los dos primeros meses del año, mientras que el porcentaje de días de buena calidad del aire aumentó 11,6 puntos percentuales hasta suponer el 47,3% de los días del citado periodo.

Mientras, las miradas del mundo se centran en Estados Unidos, que superaba el viernes por la noche a China en contagios por el coronavirus.  

Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos registró 101.657 infectados; seguido de Italia, con 86.498; y China, con 81.897.

Respecto al número de fallecidos, según esa fuente, al menos 1.581 personas han perdido la vida en el norteamericano por el coronavirus.

Ese mismo día se producía una histórica llamada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, para hablar de la crisis sanitaria global. Trump aseguró, tras esa conversación, que ambos países “están trabajando juntos de forma cercana”.

Acabo de terminar una muy buena conversación con el presidente Xi de China. Discutimos con gran detalle el coronavirus que está devastando grandes partes de nuestro planeta”, trasladó Trump mediante su cuenta en la red social Twitter. En este contexto, Trump reconoció que China “ha desarrollado una sólida comprensión del virus”.

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